I N D I C E

 

INTRODUCCION  -  QUE TIEMPOS AQUELLOS! 3

INDUSTRIA CASERA.. 4

Carpintería. 4

Reclinatorios. 4

Baúles. 5

Bancos. 5

Peines.. 5

Sastrería.. 6

Zapaterías.. 7

Lazos y Sogas.. 7

Hilados.. 8

Tejidos.. 8

La Harina de Pocoata.. 9

Los Panes de Arani 11

Elaboración.. 12

LA CHICHERÍA.. 13

Elaboración de la Chicha.. 13

Fermentación.. 13

Consumo.. 14

El Negocio de la chichera.. 15

Como hacer el Mucu.. 16

Substituto del Mucu.. 16

Variedades de Maiz. 17

Siembra de Maiz. 17

JUEGOS INFANTILES. 19

Trompo.. 19

Pelota de Trapo.. 19

Frejoles.. 20

Juego de Bolas.. 20

Baleros o Emboques.. 21

La Santa Casa. 21

FERROCARRILES.. 24

El transporte ancestral.. 24

Transporte Mecánico.. 25

Surtidores de Agua. 27

Mejoras en las locomotoras.. 27

Estaciones Provinciales.. 27

Horarios.. 27

Organización de los trenes.. 29

Servicio Ferroviario Moderno.. 31

Instalacion de la nueva Linea Férrea. 31

Ferrobuses. 32

Organización Ferroviaria.. 32

Accidente.. 32

La Decadencia.. 33

Ferrocarril a La Paz. 34

Comercio Ambulante.. 35

TRANVÍAS. 37

La Paz. 37

Cochabamba.. 37

Tranvía de Calacala.. 37

El tranvía a Quillacollo.. 38

COSTUMBRES DEL PASADO. 40

Cosecha de Maiz a mano.. 40

El almuerzo de los cosechadores.. 42

La Comida.. 43

Quienes cosechaban?.. 43

Cambio Social. 44

Cava de Papas.. 45

OTRAS COSTUMBRES EXTINTAS.. 47

El Corte del pelo. 47

LOS CARNAVALES. 48

Carnaval en Arani. 48

Ejemplos de algunos versos: 49

Carnaval de Cochabamba. 50

El Pepino.. 51

Noviembre – Todo Santos.. 53

Panes para el día de difuntos.. 54

Día de Difuntos. 55

Baile de Todo Santos.. 55

Columpios. 56

La Navidad.. 56

EXTREMAUNCIÓN. 57


A L B E R T O           T A R D I O         M AIDA

 

INTRODUCCION  -  QUE TIEMPOS AQUELLOS!

 

Relatos de  costumbres,  industrias   caseras,  juegos   infantiles

servicios,  alimentación, fiestas, músicas, carnavales, etc. que

existieron en el Valle  Alto   de   Cochabamba.

                                      

Antes que los acontecimientos del pasado se pierdan con el tiempo inexorablemente, he decidido escribir algunos de aquellos que aún quedan en mi mente para que conozcan las generaciones del futuro. Se refiere a costumbres, fiestas, algunas canciones, servicios, empleo de equipos, herramientas, industrias caseras, que existieron hace muchos años en la región donde nací, Arani y otras ciudades del Valle Alto de Cochabamba.

 

Los hechos que voy a describir en esta historia han desaparecido por obsoletos, o por haber sido sustituidos por la modernidad, los inventos de la industria que dejaron de lado los artículos artesanales de antaño. 

 

Reconozco, lo que voy a narrar en este folleto son cosas triviales, pocos lectores le darán importancia, sin embargo, vistos en  detalle conducirán a recuerdos gratos de un pasado, diría yo glorioso  como para decir “que todo pasado fue mejor”.

 

Para iniciar este recuento debemos  también recordar que la extinción de técnicas antiguas, costumbres, medios de transporte etc. dieron fin con  las profesiones y ocupaciones que daban el sustento de vida a los trabajadores y  sus  familias. En aquellos tiempos no habían escuelas vocacionales para capacitar a los trabajadores que perdieron su medio de vida ya que, las profesiones se enseñaban con la imitación , la habilidad y la intuición.


INDUSTRIA CASERA

 

Carpintería.

Con el avance de la industria desaparecieron los pequeños talleres de  carpinteros de las capitales de departamentos, provincias, secciones y sus comarcas, que hacían puertas, bancos, sillas, catres, para el uso de la vecindad. Las herramientas  eran  simples, serrucho, garlopa, martillo, azuela, cepillo, berbiquí, gubias,  formones, torno rústico. No había ninguna herramienta eléctrica. La materia prima era nacional abundante,  maderas de álamo, molle, algarrobo, eucalipto, mara, cedro, caoba etc. 

La madera y las tablas eran cortadas localmente  por los aserradores de la zona, en forma rústica. Tumbaban los árboles, luego de cuadrar los troncos con azuela, marcaban  el largo y el ancho de los cortes con pita impregnada en tintura negra. Finalmente dos hombres fornidos emprendían el corte con serruchos hasta de un metro de largo de dientes afilados.  Repito, que la carpintería manual, en los pueblos, produjo muebles y objetos finos que pasaron a la categoría de objetos de arte muy valiosos.

La construcción de una casa estaba a cargo de un albañil y de un carpintero. Las puertas y los tijerales generalmente de laurel  eran fabricadas  en el  lugar. Usaban chapas de hierro con llaves macizas hasta de veinticinco centímetros  hechas  por los herreros, del mismo pueblo, también se podían comprar en las ferias semanales. La oferta era tentadora por el costo bajo.

Las casas de las áreas rurales eran construidas  con  puertas de  una sola hoja de madera. Usaban chapas y llaves también de madera, un invento muy seguro y sofisticado del lugar. Con el avance de la industria y el mejoramiento de los modelos de casas, esas chapas fueron substituidas por la industria moderna que mató la iniciativa local. En aquellos tiempos también se usaban candados de diferentes tamaños y modelos, de hierro, hechos a mano por el herrero, los cuales, con el transcurso del tiempo pasaron a los coleccionistas de antigüedades.

 

Reclinatorios.

Es un mueble elegante unipersonal  que sirve para hincarse en los templos  durante los actos litúrgicos; es de madera en forma de un ángulo recto, con una base cuadrada de aproximadamente medio metro por lado, forrada con relleno de paja o lana, cubierta por una tela de raso o satén de color morado. Las patas delanteras forman una sola pieza hasta  un metro de altura, torneadas en toda su extensión . En el  extremo superior soportan una tabla rectangular angosta para apoyar las manos, también forrada con el mismo material que tiene la base.

Los reclinatorios de propiedad privada, daban categoría social a las mujeres, señoritas, señoras casadas,  viudas y las solteronas; estas últimas, asiduas asistentes de los templos, a quienes se las distinguía con el mote de beatas, por  exhibir su religiosidad con un escapulario colgado sobre el pecho y un rosario en las manos.

 

Baúles.

En cada casa de pueblo existían los baúles macizos para guardar los valores de la familia, cajas de madera, usualmente rectangulares, de diversos tamaños, desde las llamadas cajuelas pequeñas, hasta las más grandes, adornadas por encima con madera  de otro color, otros tenían incrustaciones de figuras hábilmente diseñadas  por carpinteros hábiles.     Pasaron a la categoría de objetos de arte para adornar las casas modernas. Las  chapas eran  hechas por  herreros de la zona.

 

Bancos.

Son asientos que soportan tres o cuatro personas sentadas,   sólidos de madera para la sala o el jardín, con cuatro o seis patas torneadas en tornos rústicos. Había dos modelos, uno simple sin espaldar, el otro modelo tenía un espaldar forrado o sin él, Recuerdo  de algunas  familias muy conocidas que recorrían distancias, inclusive de un pueblo a otro, para ubicar algún banco antiguo,  sin importar el estado, porque los  hacían  restaurar.

 

Peines

Las mujeres del pueblo tenían la oportunidad de comprar peines a elegir de dos modelos.

Un primer modelo hecho a mano, a base de dos pedazos de cañahueca, partida en dos hojas muy sencillas, no más de cinco milímetros de alto por doce centímetros de largo. Entre ambas hojas se colocan las puntas (llamados dientes del peine) hasta de dos centímetros a los lados, sostenidas por hilos de color que forman figuras geométricas  para llamar la atención del adquiriente. Realmente fueron peines bastante atractivos, de lindos colores,  con los filos  de igual tamaño hechos a mano con la precisión de una máquina. Admirables por la habilidad del artesano.  Se vendían en las ferias semanales/

 

Un segundo modelo de peine era el llamado “sejrañas” para pelo enmarañado, “thaku”. El material es la fibra interna de las plantas silvestres llamadas “kkayara”  resistentes y flexibles, que crecen en las altas montañas. La “sejraña” está formada por la unión de treinta (más o menos) de aquellas fibras, no más gruesas que un milímetro de diámetro, de veinticinco centímetros de largo, doblado por la mitad en dos. Se amarra con un cordón  especial formando una cintura. A un extremo queda el asa y al otro está el cuerpo que sirve de peine. Hoy por la oferta de peines de plástico, de calidades variadas y a precios bajos, ambos modelos  están  extinguidos.

 

Sastrería 

Los talleres dedicados a la confección de trajes  para varones han desaparecido. Dicha clausura ocasionó la supresión automática de los talleres, despido del personal dedicado a la sastrería, algo más significativo, se clausuraron algunas industrias para atender sastrerías.  .

 

Las razones son obvias. La industria ha inundado de trajes confeccionados para todo nivel social, de precios variados de acuerdo con la tela y la procedencia.  Hay trajes confeccionados en las dos Chinas con telas sintéticas, inclusive de lana, baratos para ambos sexos.

Como se recordará, un hombre que requería  tener un traje nuevo empezaba por comprar la tela, casimir nacional, inglés, español, las más conocidas. Con la tela en la mano, el interesado debía  visitar al sastre, mostrarle la tela, convenir el precio de la confección,  con chaleco o sin él, con material puesto por el sastre. Convenido el precio el sastre debía tomar las medidas, regresar  dos o más veces obligatoriamente para la primera y la última pruebas.

El sastre por su cuenta debía comprar el material para la confección, forros para el busto (tipo franela con cuadros), percalina rayada para las mangas, telas especialmente fabricadas para ese fin, entretelas, tocuyos, hilos de algodón  marca Chivo para las costuras y de seda para los ojales. Ha desaparecido la plancha calentada con carbón 

La. sastrería no requería de mucho equipo, una  máquina SINGER de coser, una plancha a carbón, unas tijeras exageradamente grandes que ya  no se fabrican, unas paletas para planchar las mangas, un mono, (almohada embutido al duro para planchar las hombreras), el famoso metro de plástico. Nada más.

Lo más importante era la habilidad del sastre para agradar a los clientes de todas las capas sociales, desde los presidentes, los ministros de estado, hasta el funcionario de oficina que desea  vestirse bien. Ni duda cabe entre los sastres también había categoría. Conocí la Sastrería Castellón, en la acera sur de la plaza 14 de septiembre, que vestía a la flor y nata de la sociedad, prohibitivos para la gente corriente.  A medida que se incrementaron las fábricas de confecciones de trajes para varones y la aparición de la ropa confeccionada hicieron desaparecer las sastrerías.

 

Zapaterías

En los pueblos, con mayor razón en las capitales de departamento  habían profesionales dedicados a la fabricación del zapato. El procedimiento para obtener un zapato también fue un trámite parecido a la sastrería. Visitar al zapatero, buscar los modelos, el color del cuero, negro o café, calacron. cabritilla o charol, hasta el tobillo, o sólo al empeine. Hacerse tomar la medida. Convenir el precio.

El zapatero por su cuenta iniciaba el trabajo. El material de la época era la estaquilla con les defectos consiguientes. Era raro encontrar zapateros entrenados para trabajar calzados con suela cocida. Todo el trabajo era hecho a mano.

La zapatería en general, llamemos a granel, de ciudades y de pueblos, se vio reemplazada por calzados hechos al por mayor por las grandes industrias nacionales y del exterior, unos más baratos que otros. De esa manera se clausuraron las fábricas  dedicadas a producir estaquillas, pinzas, martillos, rasquetas, bruñidores, cueros, suelas, paralelamente vino el despido del personal dedicado al trabajo.

 

Lazos y Sogas

En las ferias semanales de las provincias habían para la venta, lazos y  sogas,  implementos necesarios para trasladar la carga. La soga era una cinta de cuero de res cortado entre 2.5 y 3.00 cm de ancho por un largo entre cinco y 10 metros, Esa cinta debidamente maleada con agua se convertía en un rollo utilizable para llevar carga en los  burros, acémilas y caballos. Era un implemento fácil de comprar y a precios razonables.

En cambio, el lazo también era un implemente como la soga para amarrar cargas más pesadas,  por su consistencia fuerte  que podía llagar la barriga de los animales. El lazo era un cordón hecho del cuero de res, cortado en filamentos muy delgados, no más de dos milímetros de anchos y hábilmente torcido para formar un cordón parejo, de 1.5 cm de diámetro y hasta de 10 metros de largo.

 

Lamentable, esos dos materiales hechos por la mano del hombre han desaparecido por la substitución de los mismos materiales de materia prima sintética y más baratos que los anteriores. Aquellas personas dedicadas a ese negocio engrosaron las filas de los desocupados, tal como ha ocurrido con las demás profesiones manuales.

El Lazo era un trabajo muy especial que requería de habilidad.

 

Hilados

Las enseñanzas de Mama Ocllo esposa del Inca Manko Kapaj, de hilar y tejer lana y algodón en una rueca estaban vigentes en todos los países descendientes del Tahuantinsuyo y de los aztecas, hasta este siglo que fenece. En Bolivia las mujeres hilaban y tejían, con mayor frecuencia hasta el año de 1952, mucho menos que en México y Ecuador donde hay verdaderas industrias de hilados y tejidos,

 

En las áreas rurales del Valle Alto de Cochabamba aquella  actividad de hilados era diaria, las mujeres caminaban torciendo en una rueca. Fue y sigue como  una ocupación remunerada, no importa que la ganancia fuese mínima, servía para el pan del día. En las ferias semanales de provincias se advertía mucha actividad comercial de compra venta de lana: unas mujeres compraban los cueros de oveja, llama y alpaca para utilizar su lana; otras vendían la lana ya torcida de diferentes grosores, para emplear en tejidos.

 

Tejidos

Para tejer tenían dos equipos hechos en casa.

a)      Un telar simple compuesto de dos palos tendidos horizontalmente

         sobre el suelo para tejer sentado. Aún  continúa en las áreas rurales.

b)      Un telar en alto, de cuatro palos parados que forman un espacio,    cruzados por otras maderas, con un asiento en alto para el tejedor,     con un trama y el carretel.  Conocí campesinos hábiles tejedores  de     telas bastante parecidas al Príncipe de Gales, en blanco y negro,

 

La aparición de, las telas de algodón, el nailon y sus diversas variedades baratas y la ropa confeccionada para ambos sexos, dio fin con la iniciativa de hilar y tejer.  En el mercado hay tejidos de lana de  prendas de vestir que gusta a los turistas.

 

Sin embargo es imposible ver o comprar:

a)      Ponchos dobles  con cuello, tejidos de lana de Alpaca que

          se vendían en la feria          de Cliza,

b)      Las bayetas blancas sencillas por metros para la mujer,

c)      Las bayetas de caito en blanco, negro, torcidos para tejer telas                destinadas para el  hombre.

d)      Las cobijas dobles de colores para la cama tejidas en telares

         con caito grueso.

e)      Los caitos delgados y gruesos en madeja que se vendían en las ferias semanales han desaparecido del mercado. La mujer campesina ya no hila ni teje, también el hombre. El telar grande no existe más, excepto para el comercio.

 

La Harina de Pocoata

El Cantón de Pocoata se encuentra  a 4 Km. de Arani con un clima templado sin grandes fluctuaciones térmicas, maravilloso por el agua abundante alrededor del año, suficiente para  mover molinos de piedra, lavar  trigo y cultivar tubérculos. En las  páginas anteriores, cuando describí el servicio de los ferrocarriles al Valle Alto, dije. Cuando los pasajeros retornaban de Cliza hasta Arani, en el tren de la tarde del domingo, los pocoateños  llevaban por lo menos 500 quintales de trigo semanalmente, en una bodega, la cual era dejada en la punta de riel de esa estación.

Al día siguiente lunes, muy de mañana los interesados estaban descargando el trigo  de la bodega  para llevar hasta sus casas en Pocoata haciendo uso del asno, animal noble, que a pesar  de su nobleza  también se llama burro. Allá los industriales lavaban el trigo  para separar la  tierra que se adjunta durante la trilla, sobre suelos arenosos. El trigo lavado y seco expuesto al sol sobre amplios tendidos de lona, es llevado al molino para la molienda, cuyo resultado es la harina integral.

Pocoata para la molienda de cereales, trigo, cebada y maíz, fue uno de los principales pueblos de la región, que construyó  molinos rústicos, movidos por tracción hidráulica. El molino está formado por una canaleta hecha rústicamente de madera para el recorrido del agua, no más de diez metros de largo. con inclinación de 45; tiene  dos piedras pesadas con un hoyo de 10 cm.  diámetro, circulares, hasta de un metro de diámetro. Una de ellas forma la base, es fija, la otra por encima de la fija, trabaja sujeta a  rotación continúa para moler. Es una molienda de acción muy  ingeniosa y simple,

Por encima de las dos piedras, hay  una tolva de madera de cuatro lados, fijada a la pared en forma de cono invertido. Por debajo sale un conducto  en movimiento debido a la acción de una tarabilla, (un pedazo de madera colgado), que roza sobre la piedra rotativa, cuyo movimiento continuado  hace caer los cereales  entre las dos piedras. Por la circunferencia sale la harina como un abanico  sobre una caja de madera.    

En este momento de la molienda se me ocurre ubicar un bailecito boliviano ingenioso de doble sentido, musicalizado dice:

:       

Molinó- molinó- molinó que estás haciendo,

molinó con tanto afán---

estarás moliendo el trigo---

para que otros coman pan.

 

La harina se recoge en costales para  transportar a los centros de consumo. Arani,  Punata, Cliza, Cochabamba.        

 

La actividad comercial del trigo en Pocoata que produjo ganancias a toda una población  se extinguió por dos  factores:

 

·        Por la instalación de molineras en Cochabamba que vendían la harina flor, a precios más bajos.

·        instalación de molinos mecánicos en Arani y el resto de los pueblos. Esa nueva competencia provocó el cese de los molinos de Pocoata,  dejando a la población privada de esa actividad.

 

En Pocoata hasta 1952 existían  casas de hacienda de conocidas familias radicadas en Cochabamba, los  Torrico Arias, los Chinchilla, los Estrada y otros. Allá se cultiva la patata en pleno invierno  para cosechar el mes de agosto. Más de una vez, el Pocoata sirvió de residencia  a los seminaristas de  Cochabamba, Luís Rodríguez, (llegó a ser Obispo de Santa Cruz), Enrique Jiménez, Luciano González, Humberto Calvi y muchos más, durante las vacaciones de  fin de año, con toda seguridad atendiendo la invitación del entonces párroco Pedro Parra, oriundo del lugar.

 

A simple vista se supone que Pocoata careció de líderes locales para levantar su progreso. Hasta 1968 hubo una sola  escuelita  de maestro único, con una sala aislada al frente de la iglesia, sin campos de cultivos ni  un jardín. Algunos niños esforzados, luego de completar el primer y único  curso iban hasta Arani a  pie ida y vuelta 8 Km.   para completar la escuela básica.  Alberto Tardío Maida, en su condición de Director General de Educación Rural ( Pocoata dependía del Ministerio de Educación), consiguió los fondos suficientes para hacer construir un local escolar que enrole una escuela básica completa. La construcción fue dirigida por el señor “Mocho Guzmán” funcionario de la Dirección Departamental  de Desarrollo de Comunidades en Cochabamba.

 

Los Panes de Arani

Arani, por su cercanía al principal centro de producción de harina de trigo, Pocoata,  logró acumular fama de ser un pueblo panadero, con varias personas dedicadas a la elaboración del pan, doña Sebastiana Terán, Alejandrina Molina, las hijas de Román Terán, (un héroe minusválido por amputación del brazo en la Guerra del Chaco),  la familia Lola, Angélica y Humberto Rojas, etc. Para tener una panadería era necesario tener un horno de unos tres metros de diámetro por 1.50 M que caliente por la combustión de leña,  con  chimenea en la cúpula, un traga aire a un extremo para la mejor combustión de la leña; una sala amplia con una batea de madera  para preparar la masa, etc.

 

La harina comprada en costales de 100 Kls. debía ser cernida en cedazos burdos hechos a mano,  circulares de unos 40 cm de diámetro y 20 cm. de profundidad, con movimientos laterales, entre las dos palmas de las manos para  obtener la harina flor. Luego se usaba otro cedazo para obtener  harina integral. El resto era el afrecho para alimentar cerdos.

 

Elaboración

La noche anterior, se colocaba en la batea una porción de  harina y levadura disuelta  para que fermente. La labor de moldear los panes se inicia al día siguiente con la preparación de la masa, para cada clase y calidad de pan.

El pan  araneño tenía fama por  ser  exclusivo, balanceado con suficiente manteca fresca de cerdo, muy apetecido por los consumidores. Había el pan blanco rociado por encima con quesillo; el mestizo   compuesto, por  una porción de masa integral y la  otra blanca, de peso suficiente para saciar el hambre más desesperado. También había panes corrientes para el pueblo, bizcocho, pan integral, empanadas con quesillo.

En la ciudad de Cochabamba el pan araneño ha ganado prestigio. Las vendedoras ofrecen el pan hecho en esa ciudad  con el título de   PAN DE ARANI, para vender más rápido

 


LA CHICHERÍA

La chicha elaborada  de muco de harina de maíz en Cochabamba,  Punata, Cliza y Quillacollo, era la más apetecida por ser la clásica desde tiempos remotos  hasta el año de 1952. Después, con el cambio del régimen político surgió  la emancipación del campesinado que abandonó la costumbre de hacer muco. Aquella  humilde ocupación de meter en la boca una bola de harina de maiz de 2 cm de diámetro para convertirla con la saliva en una masa untuosa. Las chicheras vivían pendientes de comprar cualquier cantidad de ese componente llamado muco.

 

Elaboración de la Chicha

La chichera, es la mujer que vende chicha. Ella  debe presentar su producto atractivo a simple vista, por el color ligeramente rosada o amarilla, trasparente, que llame la atención del consumidor. Su elaboración está sujeta a  procedimientos: de ebullición, decantación y fermentación. Para preparar una cantidad mínima de 200 litros de chicha era necesario cien kilos de muco, 200 litros de agua, leña gruesa, eucalipto o molle, diez kilos de maíz triturado. Algunos chicheros empleaban la chancaca o,  azúcar quemado, para acentuar el color adecuado  La elaboración dura dos días y una noche completos

El muco mezclado en agua,  sujeto al secreto de las chicheras, se convierte en una mezcla barrosa, la cual se decanta durante la primera noche. El líquido resultante se somete a  ebulliciones en peroles grandes hasta que cambie el color original llamado líquido base (upi. en quechua). Con la parte barrosa del muco que alcanza a unos 100 litros, se hace hervir   bastantes horas hasta que se reduzca a unos veinticinco litros de crema dulce espesa. Al día siguiente esta crema es mezclada con el líquido base y se transfiere a cántaros hasta de 100 L. de capacidad para que fermente.

La calidad de la chicha también  dependía del maíz.  Por ejemplo, el maíz negro y sus variedades eran superiores al maíz amarillo. La chicha de maíz chuspillo, aunque no es muy común, era sorprendente,  por lo mismo muy apetecida. El maíz morado producía la chicha morada de calidad excepcional. Su venta es rápida.

 

Fermentación

La fermentación durante una semana, dependía del clima.  Para una mejor fermentación acostumbran cubrir la boca y la panza  de los cántaros  para mantener el calor interior.

Al cabo de la semana, la chichera descubre el primer cántaro, limpia la borra, se persigna tres veces, implora  a Dios le haga vender toda su existencia. En un vaso pequeño de vidrio, o una tutumita saca una porción de chicha, absorbe unos bocados y el resto rocía al suelo para invitar a la Pachamama. Por esa causa, no hay chichería que no tenga una brea seca sobre el piso y el olor característico. Cuando se acaba la chicha, del cántaro, en el fondo queda la borra para engordar  cerdos, una ganancia indirecta del negocio de elaborar chicha.

 

Consumo

Servirse un vaso de la chicha antigua a 1952 a determinadas horas del día, era de gusto agradable,  que hacía tiritar el cuerpo de puro gusto. Los turistas de otros departamentos  que visitaban la ciudad de Cochabamba,  Quillacollo, Cliza o Punata, se veían tentados de probar la chicha, por cumplir el deseo,  apagar la sed o por costumbre. Un vaso de chicha sobre el almuerzo, con mayor razón después de la comida era  una exquisitez.

 

En el caso de  la chichera que tuviese la suerte de recibir  un grupo de personas, aquella dueña muy contenta por vender su producto les incitaba a beber  invitándoles un aperitivo usual:

 

·        Un picado (kallu en quechua)   de cebollas, locotos y tomates; o,

·        Un plato de charque golpeado en batán acompañado por llajua. o  

·        Un plato de chanca de pollos o conejos tiernos criollos (cuis), sobre unas papas blancas bien hervidas.        

·        Un plato de escabeche de patitas,  orejas, arrollado o cueritos de cerdo, la picana, etc. eran el acicate para seguir bebiendo 

 

Después de esa comida “sajrahora” nadie renunciaba a continuar bebiendo vaso tras vaso, hasta quedarse entre San Juan y Mendoza. Así  nacía el entusiasmo por improvisar una orquesta de cuerdas, para cantar tonadas, por ejemplo:

 

A mi palomita.- me la han robado.- cuatro forasteros.-

haber si puedo rescatar---con cuatro rifleros.

Fuerzas si---- Fuerzas no--- kicharirillahuay   punkuyquita,

Para fuerzas basto yo, ñokaj kanaiquipaj.

Charqui takasqueta---- con su uchu llaguita,

locoto kanquita con su quilquiñita,

Chay patitampitaj.- uj vaso ajeta.-  que tal gustitutaj. (Bis).

 

Dónde se encontraban esos parajes? Muy fácil !

 

En cada pueblo habían famosas chicherías conocidas como, la  Gagarín en  Quillacollo.

En Punata las  famosas Atacas, las Zandungas, las Huaica chinas.

En Arani a pesar de su poca reputación, si comparamos con los pueblos  mencionados, había chicha pasable, donde la Percabalea, las Bisis, las Huacañahuis, del toroñahui, las Pjiscahuirus, etc. etc.

        

Incluyo un pasaje verídico de los años cuarenta:   

Unos jóvenes ingresaron  a una chichería. Uno de ellos  frente a una encantadora “morena” en perspectiva de conquistarla, pidió les sirva una jarra de chicha, aproximadamente 3 litros. La dueña muy contenta por vender  les presentó la jarra. Qué bien,  coranzoncito misquisimi, sonketuy urpicitay, pitatac kanta jinaka, Para retirarse luego beber alguna  cantidad, en quechua le pregunta por el valor de la jarra y dice: , . Mach cataj ry?) Cuánto vale?  (Ay...quinsarral pjatayoj lla!), sólo treinta y cinco centavos. El galán pagó con cuarenta centavos y dijo: japicapuy  tustun nintinta!. Quédate con los cuarenta centavos!. Renunció al vuelto. Desde entonces el galán quedó y murió con el apodo de Tustun.

 

El Negocio de la chichera

La elaboración de la chicha estaba generalizada en los valles por la producción del maiz, una ocupación que creaba riqueza cuando se  comercializa con envíos de barriles de chicha  a los centros de consumo,  Cochabamba, Oruro, La Paz y los centros mineros,        

La elaboración de la chicha en todo el departamento estaba sujeta al pago de impuestos, administrada por la Honorable Alcaldía Municipal de Cochabamba, la cual, con los productos logró pavimentar la ciudad capital.

 

Como hacer el Mucu

Las mujeres de las áreas rurales por carecer de trabajo rentado,  tenían tres ocupaciones fijas: preparar el almuerzo y la comida,  hilar lana y hacer  muco. Hacer muco era una actividad muy humilde de completa resignación, producía  ganancia de dinero  para comprar algunos menesteres del hogar, Hay dos formas de hacer el muco:

 

Elaboración Privada: La familia campesina hacia muco  por su cuenta en la  casa durante las primeras horas de la noche, en luz de vela o mechero que funciona con cebo. Para tal efecto compraban la harina para hacer el muco, en la forma que ya mencioné líneas arriba. Luego de terminar de hacer el muco (muquear), la madre viajaba a la población más cercana para vender. Aquella regresa  contenta a la casa con el dinero. Para aprovechar su presencia en la población, podía comprar otra porción de harina para mantener el capital y  algo de comer para la casa.

 

Elaboración Colectiva;     En las áreas rurales habían casas dedicadas a elaborar el muco con la participación de cuantos querían ganar dinero. Los dueños concentraban mujeres principalmente jóvenes para hacer el muco en público. Organizaban reuniones nocturnas bajo la luz de una  vela, o de algún mechero. Cada asistente recibía una cantidad de harina que debe ser convertida en muco. Al término del trabajo recibía su paga.

Al día siguiente el muco estaba secándose al sol.

 

Habían negociantes ( pequeños empresarios) muy conocidos  por la calidad del muco que les creaba fama. Las chicheras muy ansiosas de obtener el muco, compraban cualquier cantidad con los ojos cerrados, seguras de no ser engañadas. Alto! Había trampas en la elaboración del muco. Algunos pocos inescrupulosos negociantes, vendían muco impuro, la harina sopada en agua dulce, por ejemplo agua de mote, repercutía en la calidad de la chicha. Esa burla ocasionaba el fracaso de la elaboración.

 

Substituto del Mucu

Por la desaparición total del muco en el mercado, surgió otra forma de elaborar la chicha, con el empleo del huiñapu, maíz remojado en depósitos de agua durante varios días hasta que empiecen a germinar, Se seca al sol y se hace moler en los molinos. La elaboración de la chicha de huiñapu no tiene el mismo gusto que la chicha de muco sin embargo suple como materia prima, con los mismos procesos de elaboración.

 

Variedades de Maiz.  

Hasta 1952 inclusive, la agricultura producía diferentes variedades  difícil de enumerarlas. Según los agrónomos habrían  más de cuarenta variedades,  entre los más conocidos eran,

-        El maíz blanco para mote, humitas, tamales, mote-pelado, fricasé,  harina blanca para elaborar panes y masitas.

-        El maíz amarillo para la alimentación humana, sopas del almuerzo empleo del mote que sustituye al pan. 

El maíz blanco con jaspes rojos, otro con jaspes azules.

-        El maíz morado para chicha y  el api, un  líquido denso para el desayuno.

-        Maíz gris con blanco para tostado, mote y cualquier otro preparado-

Maíz chuspillo para chicha. Como  tostado, se vende al público en la       esquina de la avenida Aroma y veinticinco de mayo de Cochabamba.

-        Maíz negro, cola roja, uso múltiple, para mote, tojorí, lagua, pjiri, pito para elaborar          chicha. (Pinole en México, quien tiene más saliva traga más pinole)

-        Maíz negro cola blanca de igual uso que el anterior, incluyendo el tostado.

-        Maíz arrocillo para sopas del almuerzo.

-        Maíz pisenquella para el tostado (pop-corn)

-        El Amahuacanquichu, empleo múltiple, especialmente en tostado-- Consumí todas las variedades de maíz, en todas sus formas, desde mis        primeros años.

 

Siembra de Maiz.

Si las lluvias caídas en mayo o junio permitían preparar los barbechos, la siembra de maíz negro y sus variedades de crecimiento tardío de cola blanca y roja, se llevaba a cabo desde  septiembre. En octubre y noviembre seguían con otras siembras de  variedades   como el  blanco y el amarillo con sus respectivas variedades, el chuspillo,  amahuacanquichu, el arrocillo, el morado, que requieren poco tiempo de maduración (tres meses). El choclo usualmente de maíz blanco se consume durante los meses de enero, febrero y marzo.

 

 

 

 


JUEGOS INFANTILES.

Trompo

Un trompo es un pedazo de madera, usualmente una rama muy seca  de algarrobo por su consistencia dura, torneado en forma de cono con  un  clavo incrustado en el vértice para que gire (baile) sobre él. Las vueltas suaves dependen del clavo que esté incrustado verticalmente. La duración de las vueltas  dependía del cordel y de la fuerza con que  impulsa el jugador. Con el juego  al trompo, también  se organizaban campeonatos con apuestas de dinero.   Consistía en hacer girar el trompo, levantar con el dedo índice  ubicar sobre la palma de la mano derecha con una inclinación de 45 grados  y golpear la ficha (moneda) que yace en el  suelo  para impulsar lo más lejos posible. Quien lograba abarcar más lejos ganaba el partido.

No era raro ver  jóvenes que  hacían volar lejos la ficha. El contendor debía contrarrestar en sentido contrario. Para jugar al trompo había que elegir espacios amplios, suelos duros de arcilla para que el trompo no se clave en el suelo. Fue interesante ver la participación de jugadores zurdos, envolver el trompo con el  cordel, levantar del suelo con la mano izquierda y el impulso respectivo.

 

Pelota de Trapo

La pelota de trapo era la más usual para distraer a la juventud de la década de los años treinta, sobre todo en Arani. El futbol estaba  en ciernes. Las pelotas  de trapo hasta con 15 cms. de diámetro  eran confeccionadas  de calcetines largos fuera de servicio, rellenados de lana mezclada con trapos viejos. De esa manera simple, la pelota resultaba resistente para distraer a la juventud durante  las tardes.

Como resultado del continuo juego, de tarde en tarde, se organizaban  competencias deportivas entre la juventud de diferentes barrios, inclusive entre equipos de provincias vecinas. La pelota de trapo jugó un papel importante en la formación de buenos hábitos para el futbol. Recuerdo de varios de aquellos jóvenes, que habiéndose iniciado a jugar  con la pelota de trapo, con el tiempo fueron  elegidos  por  equipos  nacionales e internacionales.

Aunque resulte triste recordar aquellos tiempos, la pelota reglamentaria era escasa, poca oferta en el comercio de los pueblos, el futbol estaba motivándose para interesar a la juventud; además la limitación de circulantes de dinero para comprarlas. Las primeras pelotas reglamentarias   eran de dos piezas. Una pieza exterior de cuero con abertura para introducir el blader  de goma con una tripa corta  para inflar. Esa tripa hasta de cinco centímetros se debía  introducir  dentro del cuero y asegurarla con su cordón también de cuero. Esa cerradura  era incómoda  para el jugador que emplea la cabeza para contestar. Para tener una pelota reglamentaria  también se debía  comprar el inflador que abulta el limitado presupuesto. La pelota actual está modernizada, sin boquilla, hay para jugar en plena lluvia sin empaparse.

 

Frejoles

 Hasta la década de los años cincuenta, cuando la agricultura era floreciente por la presencia de lluvias, más frecuentes que al presente, los campesinos sembraban junto al maíz  frijoles de lindos colores para la distracción de los niños dentro y fuera de las  escuelas, usualmente durante los meses de mayo, junio y julio, que termina la cosecha de cereales. Para jugar con esos fréjoles los niños formaban hábilmente montones de cuatro unidades, tres sobre el suelo y el cuatro montado sobre los tres anteriores que resultaba un montón.

 

La competencia consistía en que los niños, comprometidos en un desafío, armaban varios montones por partes  iguales indistintamente sobre el suelo. Los participantes disponían de un fréjol, el más grande y redondo llamado torito. Desde tres metros arrojaban el torito hacia donde estaban los montones, tratando de hacer llegar lo más cerca posible. El que lograba tumbar más montones con el golpe  del dedo  pulgar de la mano  ganaba el partido. 

 

Juego de Bolas 

Con bolas de hasta de tres  centímetros de diámetro (canicas), de vidrió, de acero (de los rodamientos usados), inclusive de  piedra moldeada por los mismos interesados organizaban el juego de bolas, en tres hoyos, hasta de dos metros de distancia entre hoyo y hoyo. El juego para dos niños consistía en colocar la bola en cada hoyo, con el impulso del dedo pulgar. El enemigo debía oponer resistencia para evitar que la bola se introduzca al hoyo.

 

Baleros o Emboques

 Quién más se acuerda de los baleros?. Eran unos cubos sólidos de madera hasta de seis centímetros por lado, con hoyos de un centímetro de diámetro en las seis caras. De un vértice pendía una pita de treinta centímetros de largo, amarrado a la mitad de un asa hábilmente torneado, que termina en una punta cilíndrica  que coincidía con el hueco. Entre la juventud el balero era una locura. El que más y el que menos tenía un balero para ensartar lo más que pueda, de ser posible en cada movimiento. No voy a decir que se organizaban campeonatos para competir con el balero, sin embargo, en una reunión casual de jóvenes, no era raro que dos de ellos estuvieran compitiendo con el menor numero de errores.

No todos los niños podían comprar, aunque cueste poco, recuerdo que la confección de un balero se improvisaba  utilizando los carretes vacíos de hilo.

La Santa Casa.

Era un juego para niños hasta los 12 años. Se trataba de rayados en el suelo, encabezado por una circunferencia dividida en dos partes horizontalmente.  De la parte inferior y del medio, se trazaba  una raya para dividir en dos cajones parecido a un trapecio. Luego seguía unas rayas para formar rectángulos. un ancho de 30 cm. otro muy agosto de 15cm.  y un tercero también ancho. El trazado finalizaba con un rayado de una X en medio de un cuadrado.  Para este juego era necesario, primero saltar sobre una sola pierna, la derecha y la izquierda, segundo  una rayuela tipo ostia, 3m. de diámetro y un ½ cm. de alto. Este pedazo había que localizar en los espacios, con la nuca, la mano derecha y la izquierda, por debajo de ambas piernas, etc. Este juego podían competir entre dos niños por saber quién cumplía primero. También podía jugar dos pareja con el mismo fin.

         Este juego, sin necesidad de dinero recreaba a los niños para ejercitar el cabeza, las manos y manos los  pies de ambos lados.

 


MECANICA.

 

Herrería

Una herrería de pueblo era sencilla, una fragua, un fuelle rústico para avivar  la combustión  del carbón donde el herrero convertía el hierro al rojo para moldear  su proyecto, había un yunque sólido capaz de resistir  los duros golpes  del combo para amoldar el hierro candente, unos dos martillos y pinzas para manejar el hierro candente. La característica del local era el color negro de las paredes interiores causadas por la fragua. De esa manera sencilla, el herrero labraba infinidad de objetos de servicio, cerraduras, bisagras (gonces) de puertas, ventanas, lámparas de diversos modelos para colgar del entretecho, inclusive hacían  cuchillos de cocina. Para la agricultura hacían rejas para formar la punta del arado de palo;  hachas, azuelas, guadañas y hoces para cortar tallos de maíz, cegar las espigas del trigo, etc.      

Los herreros proporcionaban herramientas importantes para  la agricultura, además de las ya anunciadas líneas arriba  hacían herrajes  para proteger  los cascos de las acémilas (caballos, mulos y burros)  que transportan personas, productos agrícolas a los mercados de consumo; afilaban los azadones, picotas para roturar la tierra y aporcar en  las plantaciones de maíz, hacían  punzones con cuero adaptados a los dedos de la mano, (tipinas en quechua)  para deshojar la mazorca durante las cosechas.

La ciencia y la industria simplificaron la vida del campesino. Con el desarrollo de la industria aparecieron los vehículos motorizados  camiones, automóviles, motocicletas, tractores, trilladores de trigo y cebada y las bicicletas que substituyeron a los nobles animales de servicio múltiple.

 

Los sombrereros. Se trataba de hombres dedicados al arreglo de los sombreros para ambos sexos. Para la mujer sombreros de hilo o paja de copa alta de color blanco, modelo exclusivo, inconfundible,  Un sombrero de paja, llamado “jipijapa” era liviano de peso, de precio  elevado. El otro modelo era de hilo grueso tejido a mano. Ambos materiales eran impregnados de tiza y cola, muy generalizado en el Valle Alto de Cochabamba y en varias provincias del departamento de Potosí. El arreglo del sombrero  consistía en mejorar su apariencia, lavar con jabón, secarlos  al sol  y sacar el brillo con azufre.

El mismo sombrerero se dedicaba a reparar los sombreros para los hombres,  muy  diferente en el proceso de la limpieza, por ser de lana teñida de negro, café o gris. Unos eran  nacionales hechos en Sucre; otros importados, ingleses,  argentinos, italianos, superiores en calidad, conservaban el color y la consistencia original. En cualesquiera de los  casos, el sombrerero requería lavar para sacar el sudor impregnado, cambiar la toquilla, planchar con aquellas planchas sólidas calentadas al carbón para que los sombreros  queden  nuevos. El hombre actual ya no usa sombrero, por consiguiente aquella ocupación desapareció.

 


FERROCARRILES

 

El transporte ancestral

Los habitantes del Valle Alto, desde tiempos inmemorables hasta el año de 1920 más o menos, carecían de transporte mecánico masivo, parecido al ferrocarril, camiones o buses para trasladarse a Cochabamba, Oruro y La Paz. Para viajar por ejemplo a la ciudad de Cochabamba, los más pudientes de dinero utilizaban los servicios de carruajes o coches introducidos en los comienzos del Siglo XX, llamados DILIGENCIAS  jaladas por caballos que podían llevar cuatro a  seis pasajeros,  por una carretera de tierra, sin puentes para la época de las  lluvias.

El trayecto estaba dividido en dos etapas de 30 Km. cada una, la primera  iba desde Arani hasta carcage pasando por Punata, San Benito y Tolata, luego del cambio de los caballos en Carcage, la segunda etapa seguía hasta  el destino final para completar los 60 Km de distancia. Me parece que tardaban ocho horas.  Esa costumbre también  era generalizada en las otras  provincias del Valle Alto, Punata, Cliza, Tarata.

La gente de escasos recursos, en su mayoría  campesinos, llevaban sus productos agrícolas al centro de consumo, la ciudad de Cochabamba, cargados sobre los burros, caballos o acémilas para vender en las ferias libres. Al mismo tiempo,  con el producto de la venta podían  comprar algo para la familia, ropa. comida algún remedio de las boticas y retornar al hogar en la misma forma.

Ver recuas de mulos por la calle principal de Arani, era usual llevando carga desde Cochabamba  a Vallegrande y Santa Cruz de la Sierra,  y viceversa: El arriero de vuelta usaba sus animales para llevar  cargas de chancaca, azúcar, chocolate, etc. Un  animal guía por delante de la recua tenía una campanilla colgada del cuello que daba el ritmo del viaje, con sus sonidos característico de TILÍN... TILÍN...TILÍN...

Al año una vez, los meses de mayo y junio, época de cosecha de cereales en los ricos valles de Cochabamba  (granero de Bolivia), llegaban al Valle Alto recuas de llamas del Altiplano, cargados de  sal para trocar por cereales, principalmente maíz y trigo. Los campesinos, aymaras y quechuas,  ejercían  con agrado  el trueque, una costumbre desde tiempos inmemorables .Los aymaras  salían de sus casas del departamento de Oruro, para tardar un medio año en la incursión a los valles. Algo más, los aymaras también llevaban algunos sulfuros de tierra y  la “coa” (posiblemente helechos de altura). Ambos productos aún se utilizan para la  curandería, una costumbre practicada por los brujos.

Cuando pusimos la primera piedra fundamental para construir nuestra casa, en la Av. Inofuentes, esquina 20 de octubre de Calacoto, el albañil, jefe de la obra nos impuso  hacer un sahumerio de coa, algunas sales y aparte el feto seco de una llama, para pedir el consentimiento  de la ÀCHAMAMA.

 

Transporte Mecánico

La rutina y la resignación  de caminar largas distancias se acabaron con la construcción de una vía férrea para el recorrido del primer ferrocarril entre Cochabamba y las capitales de las provincias del Valle Alto, Angostura, Tarata, Cliza, Punata y Arani,  60 Km. de ida, otro tanto de vuelta, 120 Km. en total, una vez al día, todos los días del año, desde 1920 (más o menos) hasta 1976, que terminó el servicio ferroviario por las razones que señalaré después.

No encontré alguna biografía para saber con exactitud la fecha de la inauguración del servicio de ferrocarriles y de los tranvías de la ciudad de Cochabamba. Por iniciativa propia fijé el año de 1920 la inauguración  del  primer convoy de trenes al Valle Alto, años más o años  menos. 

Los ingenieros  del pasado me parece  fueron  mas inteligentes y muy visionarios que los actuales, hasta cierto punto magos, que lograron hacer milagros para traer el ferrocarril al Valle Alto ((y tranvías para la ciudad de Cochabamba) en momentos que la instalación del ferrocarril de Antofagasta a Bolivia estaba consolidando su servicio con una vía férrea más ancha. Aquellos hombres profesionales de gran intuición tuvieron el acierto  de servir indirectamente  a los campesinos en  la producción de cereales, tubérculos , frutas y de la pequeña industria, en función de proveer aquellos productos ligeramente detallados al pueblo consumidor de Cochabamba, del productor al consumidor, de primera mano, usualmente cargas de 100 kilos producidos en Tarata, Cliza, Punata, Arani,  sus cantones y comarcas,

Aquel ferrocarril estaba formado por un  tren, llamado también un convoy de ferrocarril de tamaño mínimo, con trocha angosta de unos 0.80 M. de ancho, compuesto por una locomotora, con un depósito sobre ruedas acoplado al motor, llamado tender, para llevar agua por dentro y encima leña para alimentar la hoguera. Las locomotoras eran movidas por el vapor de agua como fuerza motriz, descubierto por George Stephenson en 1840.

Las locomotoras llegadas a Bolivia eran aún elementales que funcionaban, como vimos líneas arriba,  por la combustión de  leña para  producir vapor de agua, que mueve horizontalmente las bielas y éstas las convierte en movimientos  circulares para girar las ruedas. La combustión de la leña botaba chispas, con la amenaza constante de quemar los cereales cultivados a la vera de los rieles,  carecían de  frenos de aire, sólo tenían frenos de mano. El maquinista  iba dando pitos  para  prevenir accidentes de los transeúntes que osaban caminar por la vía férrea, Para detener  el convoy, los coches tenían frenos de mano.

Por principio todos los coches y las bodegas se movían sobre ocho ruedas de acero  sólido. Cada una acoplada por un eje a la otra, ambas  giraban sobre los rieles, unidas de cuatro en cuatro, con sus respectivas  zapatas para frenar a mano. A la locomotora  le seguían, una o dos bodegas para llevar la carga en general y equipaje. Le seguían los coches de tercera, segunda y primera clases, destinados para los pasajeros.

Los coches de tercera clase con tarifa baja, eran  abiertos, muy simples con paredes laterales en los cuatro lados, que no llegaban hasta el techo  y asientos de madera, con un techo sostenido por 6 tubos de dos pulgadas de diámetro en las cuatro esquinas y dos al medio. Los pasajeros viajaban expuestos a las inclemencias del frío, viento, lluvia y amenazados continuamente por las chispas que botaba la locomotora.

Los coches de segunda clase ya eran cerrados, parecidos a las  casas de madera, rectangulares, con asientos también de madera para dos personas codo con codo  en fila, uno detrás de otro: Tenía  ventanillas de vidrio  movibles de abajo arriba y viceversa, según las necesidades del pasajero. La tarifa era más elevada que la anterior. 

La cola del convoy estaba ocupada por el coche de primera clase, muy elegante destinado para caballeros, señoras, profesionales que tengan más dinero para costear el valor del pasaje, usualmente el doble del boleto de segunda. Realmente era un coche fabricado con todas las comodidades, muy confortable digno de exhibirse como piezas de  museo, asientos forrados  de cuero, ventanillas amplias, corredizas de vidrio,  colgadores de hierro dorado para llevar el equipaje de mano encima del asiento y un servicio higiénico limpio, con su lavamanos, un inodoro y un espejo al frente.

Surtidores de Agua.

Las estaciones de Arani y Cliza tenían voluminosos  depósitos cilíndricos  con sus paredes de tablas incrustadas como un barril, sostenido por el mismo material a una altura de 8 M. que permitía acumular agua necesaria para llenar el tender de las locomotoras.

La capacidad de arrastre de  la locomotora era limitada, de acuerdo con su tamaño pequeño. Por suerte desde Arani hasta Cochabamba había una bajada imperceptible de 200 M distribuidos entre 60 Km. favorable para llevar carga sin mayores problemas. Se supone recorrían unos 20 Km por hora, que partiendo a Hrs. 8 de Cochabamba  llegaba a Arani a 11.30., 60 Km. en total. En cada estación el tren se paraba 10 minutos para que bajen y suban los pasajeros.

 

Mejoras en las locomotoras

Posteriormente fue incorporado otra locomotora  más grande que las anteriores registrada con el Nº 5, obsequiada por el industrial don Simón  Patiño, ilustre ciudadano de Cochabamba.

En la ciudad de Cochabamba había un edificio amplio que servía de estación central, con espacios cerrados para estacionar y servicios de mantenimiento del equipo rodante. En el mismo edifico estaban  las oficinas de administración, sobre la avenida Perú, hoy Heroínas  ocupada  por  la empresa  Luz y Fuerza Eléctrica Cochabamba.

 

Estaciones Provinciales

En cada capital de provincia a donde llegaba el tren, habían edificios amplios  construidos ex profeso para estaciones, con oficinas para vigilar el movimiento de los trenes, vender boletos para vender boletos, amplios depósitos para  despachar y recibir carga,  viviendas para el jefe de estación y su familia, dormitorios para el personal de servicio en tránsito. Aquellas estaciones, hoy huérfanas, permanecen como testigos mudos de un pasado al servicio del desarrollo de los pueblos, pasajeros, carga y el comercio.

 

Horarios

El tren partía de Cochabamba a Hrs. 8.oo hasta Arani. En su trayecto llegaba a la Angostura  15 Km. desde el punto de partida, (una parada de emergencia solamente) donde los pasajeros tenían la costumbre de servirse  huevos estrellados, asados de carne tipo silpancho, etc.

Luego,  el tren seguía su recorrido  a Tarata, donde los oriundos de ese pueblo descendían, los restantes pasajeros aprovechaban la parada para comprar plátanos en racimos traídos, se supone, del el Chapare y Vandiola.

 El tren llegaba a la estación de Cliza, luego  continuaba su recorrido  a Punata para llegar a Hrs. 11,  donde había  rosquetes blancos por un baño con crema de azúcar, aparentemente duros, pero suaves para la dentadura y ricos para el paladar. Finalmente el tren llegaba a Arani a   las  11.30, punto final de la jornada. Todos los pasajeros  descendían del tren, otros pasajeros,  de otros pueblos, supongamos Vacas, Mizque, Aiquile, Totora, Valle Grande,  continuaban su viaje  a lomo de  caballo que les esperaba en la estación. El personal de servicio se retiraba para almorzar y tener buen descanso, de ser posible una siesta hasta la hora de retorno.

El arribo del tren a cualesquiera de las cuatro  estaciones era motivo de curiosidad y regocijo, mucha gente esperaba a los suyos que estaban de vuelta a su hogar con buenas o malas noticias, luego de haber completado sus trámites o  negocios comerciales  en la capital del departamento. En cada estación bajaba el vendedor de periódicos EL PAÍS y EL IMPARCIAL editados en la ciudad de Cochabamba con las noticias del día anterior. Habían caballeros que estaban listos para comprar un ejemplar. También llegaba el correo para satisfacer las inquietudes de tanta gente que tiene familiares en otros lugares.

 

En las  tardes el ferrocarril regresaba desde Arani a horas 15.30 para llegar a la ciudad de Cochabamba a horas 18,30 cada día. 15 minutos antes de la partida, el maquinista tenía la obligación de lanzar el pito de la locomotora, llamado de prevención para los pasajeros. Ese mismo pito era un reloj de  larga distancia, ya que las gentes al escuchar ese pito sabían la hora exacta, la hora  adecuada para comer algo provocativo, (la sajrahora). Finalmente el tren partía  en punto para detenerse en Punata donde se contemplaba  el mismo comercio  de la mañana.

En Cliza, los pasajeros por costumbre compraban  los famosos panes de Toco; las empanadas "puka capas" pintadas por encima con  ají rojo y por dentro una sabrosa salsa al estilo soltero. También había la  chicha cliceña,  la más agradable y la más famosa   del Valle Alto, la cual era  vendida en vasos, o  “tutumas”. Las  personas  dedicadas a ese negocio, generalmente mujeres,  ingresaban en los coches para ofrecer: Caseritos, aquí está la rica chichita, “cómprenme pues”, sírvanse caseritos, es kjari agheta hueracochas, ugiaricuychaj. El que más y el que menos compraba un vaso de chicha amarilla, clara, para satisfacer la sed y el deseo.  ¿un vasito más?. Finalmente el tren partía  de la estación pasando por Tarata y la Angostura, con las mismas costumbres para  llegar al destino final.

Los días sábado de Cochabamba partía un segundo tren de la tarde  a Hrs. 16 para llegar a Arani a Hrs. 19, de gran utilidad, porque transportaba la gente de los pueblos, unos  para pasar un agradable fin de semana en cualesquiera de los cuatro pueblos, otros eran comerciantes que retornaban con la  mercadería adquirida para surtir las pulperías de pueblo, azúcar, fideos, cervezas, sodas, chocolates de Oruro, las velas Victoria de consumo masivo  en cajones, productos de las fábricas de Cochabamba.

El tren se quedaba en Arani  hasta el día siguiente, para salir a la feria de  Cliza en la madrugada del día domingo, con una cantidad de personas dedicadas al comercio, las más de ellas eran  del Cantón Pocoata, que iban a comprar trigo. Ese tren regresaba de Cliza a Arani a Hrs 16, 22 Km. de distancia, con los pasajeros de la mañana y las cargas de trigo compradas en una o dos bodegas, (500 qq. por bodega), El tren retornaba a Cochabamba a Hrs 18 recogiendo las gentes de las cuatro estaciones que vinieron el día anterior.

 

Organización de los trenes      

El personal de servicio encargado del recorrido estaba formado por:

El maquinista de profesión mecánico, además  conocedor del trayecto en general,  las curvas y  contra curvas para calcular la velocidad,  asistido por un ayudante (fogonero) dedicado a  mantener la temperatura del caldero, poner leña a la hoguera cuando sea necesario. Conocí y admiraba a varios de ellos, maquinistas,  los hermanos Espinosa, Rafael Barrientos, N. Otalora, N. Alvarado.

Había un jefe llamado inspector,  un hombre responsable del tren,  conocí a los señores Rafael Espinosa y Arturo Jordán. Le seguía el conductor, eran muchos, sujetos a turno semanal. Conocí a los señores  Eraclio Medina, José Amador, Leonidas Camacho, llamados conductores,  encargados de controlar los boletos de los pasajeros.

Un guarda equipaje de múltiple ocupación, ( recuerdo por sus caras   como si fuera ayer), controlar los despachos y recepciones  de carga en cada estación, controlar que los pasajeros no  lleven bultos voluminosos debajo de los asientos, en su casos cobrar multas bajo recibo. No era raro sorprender  muchachos ocultos bajo las faldas de la madre.

Habían dos  palanqueros, entre ellos don Fortunato Camacho,  de ocupación múltiple, frenar los coches en casos de emergencia, bajar y subir la carga en cada estación, desde y hasta las bodegas en sus hombros, hasta 100 kilos de peso, en su caso colaborar al maquinista con el freno de mano.

Quiero hacer un valioso paréntesis para referirme a los señores Fortunato y Leónidas Camacho, palanquero y conductor-inspector respectivamente, dos  ciudadanos de Arani, respetuosos, atentos con los pasajeros y sus coterráneos, de extracción humilde que dieron ejemplo de idoneidad, fueron capaces de desenvolverse dentro el personal de tracción,

Recuerdo de un accidente que provocó el maquinista Rafael Barrientos, conocido como loco Barrientos, casado con una dama de Arani.  Un día domingo casualmente  la despedida del carnaval, mes de febrero, los alegres araneños que estaban despidiendo  el Carnaval frente a la capilla del Señor de la Cruz, fueron testigos de una escena pintoresca.

Aquel maquinista, travieso,  al pasar  frente a la multitud, imprimió toda la fuerza de su locomotora para eructar  chispas y quemarles la ropa, digamos elegante para una fiesta,  con tan mala suerte, que su chiste se convirtió en tragedia. La locomotora corrió como un caballo desbocado, que no pudo detenerse con sus  frenos de mano. Llegó al término de los rieles y apareció en el suelo, descarrilado. El tren del domingo de la tarde se quedó sin cumplir su itinerario. La diminuta locomotora no pudo recuperar su posición normal, ponerse nuevamente sobre los rieles. Los pasajeros del resto de las poblaciones, inclusive los que partían de Arani, se quedaron esperando que llegue otra locomotora de auxilio  de Cochabamba  para rehabilitar al accidentado y regresar alrededor de la media noche.

El servicio ferroviario no tuvo competencia por otros medios de transporte terrestre, dígase buses, autos, camiones,  cumplían sus servicios llenos de pasajeros y mucha carga durante 10 a 15 años, desde 1915- 20 hasta 1930.

 

Servicio Ferroviario Moderno

En 1930 la empresa ferroviaria LFEC fue reemplazada por la empresa ya mencionada, que introdujo material rodante moderno de mayor capacidad, de trocha más ancha que la anterior, entre ellos cuatro locomotoras registradas con los números 1- 2- 3- 4, de mayor capacidad de arrastre, gigantes de tamaño si quisiéramos comparar con las anteriores, con varias innovaciones, una bomba de aire instalada en la locomotora para frenar todos los  coches  en seco.

Los coches para los pasajeros eran más cómodos, grandes de tamaño, con vidrios laterales, asientos más altos, puertas con seguros, sólidos,  estables sin mucho balanceo  en el trayecto. El convoy tenía un coche especial  para llevar equipajes, aunque en casos necesarios de espacio se les llenaba de pasajeros.

 

Instalacion de la nueva Linea Férrea.

Sobre la misma ruta que usaba el ferrocarril antiguo, construyeron la nueva vía férrea, con rieles más gruesos de 1.20 M de ancho y durmientes más sólidos de madera.

Las locomotoras modernas también funcionaban con leña,  posteriormente adaptaron para diesel, a medida que Bolivia empezara a utilizar el petróleo de Camiri. Tenía frenos de aire, la trocha coincidía con el ancho del resto de los ferrocarriles del país. El horario de servicio de esos trenes era el mismo que sus antecesores.

Los trenes nuevos en la ciudad de Cochabamba operaban en la estación del ferrocarril The  Bolivian Raylway and Co. sobre la avenida Aroma, al frente de la Plaza San Sebastián. Años más tarde  la  empresa FFCC Cochabamba Santa Cruz construyó su propia estación al Sur de la Plaza La Pampa, resultó el centro ferroviario del país.

El tren del Valle transportaba hasta Cochabamba  cantidades  de cargas de frutas, hortalizas, verduras, papas, ocas, papalisas, chuño, maíz,  trigo, cebada,  avena, etc. del productor al consumidor, de primera mano, usualmente cargas de cien kilos, producidos en  Arani,  Punata, Cliza, Tarata, Vacas, Paredones, Yanatama, Totora, Tiraque y sus comarcas de Coari, Toralapa. Huelga decir que gran parte de aquellos productos fueron reembarcados por los comerciantes a camiones y al ferrocarril hacia el altiplano, Oruro, La Paz, Potosí y los centros mineros.

La empresa sin competidores por otros medios de transporte (hasta 1952) ganaba suficiente dinero por el traslado de pasajeros, carga y encomiendas, para solventar el mantenimiento de personal  y gastos administrativos, sin esperar subvenciones del Estado.

 

Ferrobuses.

Tal era la afluencia de pasajeros entre Cochabamba y el Valle Alto, la empresa se vio en la necesidad de comprar de los EEUU modernos  ferro buses marca INTERNATIONAL con un acople para llevar el doble de pasajeros. Por necesidad, en los talleres de la misma empresa adaptaron buses usuales  a  ferro buses, con freno en el volante. Aquellos vehículos salían de Cochabamba a  Hrs. 16.30  para llegar a Arani a las 18. Al día siguiente emprendía el retorno a Hrs.  7.00 para  llegar a Cochabamba a Hrs 9.00.

 

Organización Ferroviaria

a)      Personal de administración central,

b)      Personal de mecánicos en la maestranza central y repuestos;

c)      Personal de los trenes en movimiento diario.

d)      Personal radicado en cada una de las estaciones, compuesto por un jefe de          estación, un bodeguero y un ayudante cambiador imprescindible de vías.

e)      Combustible para las locomotoras y la imprenta para hacer boletos

f)       Personal de campo en cada provincia encargado de mantener la ferrovía de los sesenta kilómetros.

 

Accidente

Se recuerda de un horrible accidente que tuvo el convoy del tren del  día viernes 24 de agosto de 1945. Ese convoy atestado de pasajeros que retornaban a sus casas después de haber gozado durante la grandiosa festividad de la Virgen de la Bella, los días correspondientes a 22, 23 y 24  partió de la estación de Arani  a Hrs. 15,30. A unos 800 metros  de la estación, en pleno declive de bajada por la configuración de aquella región, el convoy  se dividió en dos mitades, con toda seguridad por la imprudencia de algún pasajero, que sin darse cuenta pisó una palanca de enganche entre un coche y otro  desprotegido contra esas imprudencias.

(Usualmente para evitar esas separaciones entre un carro y otro, se emplean planchas dobles de hierro  una encima de otra, para proteger los enganches, además se enganchan con cadenas gruesas para asegurar la unión de dos coches). Tal seguridad no hubo, el enganche al descubierto.

El primer grupo de coches unidos a la locomotora, por la tracción de ésta y pocos coches momentáneamente  logró avanzar bastante distancia, cien, doscientos o más metros. El segundo grupo de coches que se quedó lejos, pero no  detenido, al contrario, iba por detrás del primer grupo a la deriva tomando más y más velocidad, descontrolado. 

Por desgracia, el maquinista se dio cuenta que su convoy estaba dividido, frenó su locomotora y a los pocos segundos recibió el impacto del grupo que bajaba.  Se produjo la catástrofe más espantosa sucedida  en la historia ferroviaria de esos tiempos. Los coches de atrás actuaron como guillotina, se subieron por encima de los coches delanteros arrasando con los pasajeros que estaban sentados tranquilos fueron  triturados, cabezas colgadas, piernas, brazos y cuerpos mutilados, lágrimas de espanto de hombres, mujeres y niños atrapados debajo de los coches fuera de los rieles. Ninguna estadística de accidentes ferroviarios sucedidos en el mundo registró aquel de Arani.        

Desde entonces la fiesta del 24 de agosto en Arani, tanto o más concurrida que la fiesta de Urkupiña, perdió su afluencia y popularidad

 

La Decadencia

Como consecuencia  de la construcción de la carretera asfaltada de Cochabamba Santa Cruz, vía Angostura, Carcaje, Tolata, Paracaya, Tiraque, etc el año de 1953. el ferrocarril al Valle Alto fue perdiendo  paulatinamente la afluencia de pasajeros. Cada uno de los pueblos  al comprobar que el ferrocarril tardaba tres horas, introdujeron  los buses que emplean menor tiempo. Construyeron carreteras asfaltadas de conexión a la carretera mencionada, Arani y Punata  hasta Paracaya, Cliza hasta Tolata y Tarata hasta Carcaje. Al final el servicio ferroviario  se redujo al ferrobus que vimos en páginas precedentes. Finalmente se suspendió todo el servicio por razones económicas.

 

Se levantaron  los rieles desde Cliza hasta Arani, dejando sin rastro aquel servicio que se debió al  empuje de los antepasados. Los  materiales de rieles y equipos de cambio de vías, recogidos de aquellas estaciones fueron trasladados hassta Aiquile con la ingenua pretensión  de llegar a Santa Cruz de la Sierra.

La vía férrea  de Cochabamba a Cliza, Vila Vila y Aiquile continúa sin ningún servicio  Está paralizado. El día que quieran utilizar esa vía, hoy hundida por la tierra, mejor será que construyan una  vía ancha, si fuera eléctrica será mejor para reducir el costo del transporte desde el Brasil hasta la costa del Pacífico. 

 

Ferrocarril a La Paz

(The Ferrocarril Bolivian Raylway & Co.)  El tren en su recorrido  de Cochabamba a La Paz o viceversa   tardaba 24 horas, con un convoy mucho más largo que el tren al Valle Alto. Para una mejor información: el ferrocarril partía a Hrs. 8.oo de Cochabamba, a 2.500 M. de  sobre el nivel del para llegar a Oruro a Hrs 18.,de  205 Km. de distancia  a los 3.700 M. sobre el nivel del mar. El convoy seguía al  Alto de La Paz que  está sobre los 4.000 M. y la ciudad de La Paz está sobre los 3.600. Una gran variación entre ambas estaciones del valle y del Altiplano. 

El tren de la ciudad de La Paz de regreso a Oruro y Cochabamba salía a Hrs. 20  impulsado por dos locomotoras, una adelante y otra atrás para subir la cuesta hasta la estación de El Alto. La gran masa de pasajeros viajaba en segunda clase sentada toda la noche para llegar a Oruro. Al día siguiente el tren  seguía  a Cochabamba paara llegar a  Hrs. 18. Los pasajeros que gustan de mayor comodidad utilizaban la primera clase, con derecho de acceder al comedor para el almuerzo y la comida y al coche dormitorio de Oruro a La Paz y viceversa.

No se sabe del milagro. Los trenes La Paz a Cochabamba y viceversa, sorprendieron al público con el establecimiento de servicios rápidos en un solo día, de ocho de la mañana a ocho de la noche, una gran sorpresa, que se mantuvo por tiempo indefinido, prácticamente hasta la supresión definitiva del servicios ferroviario. No había competidores por otros medios de transporte y, por esa razón  Las huelgas ferroviarias eran indefinidas.

 

Los  buses para pasajeros y camiones para carga entre Cochabamba, Oruro y La Paz y viceversa, aparecieron  poco a poco hasta sustituir  los trenes, debido a la rapidez de su servicio para los pasajeros y la carga de puerta a puerta. De esa manera el ferrocarril empezó a vivir un período de falencia y servicio deficiente indefinido. El bus entre ambas ciudades extremas tardaba 7 Hrs. y el bus empezó a llevar carga de puerta a puerta. Se imagina el lector, el tremendo ahorro que tuvo el comerciante. Para llevar carga en  FFCC hay que contratar un camión y cargadores para llevar de la casa a la estación de embarque, bajar la carga al pesaje. En la ciudad de destino hay que contratar nuevamente un camión y cargadores  para llevar la carga de la estación hasta el destino final.

El Estado, como en cualquier otro país empezó  la construcción de carreteras asfaltadas entre Cochabamba, Oruro y La Paz. En otras regiones, el mismo Estado empezó por mejorar las carreteras mediante rectificaciones de las curvas, construcción de puentes, desecando las zonas pantanosas, que facilitaron la aparición de más vehículos terrestres en toda la extensión del territorio. El bus entre La Paz y Cochabamba o viceversa  cumplía su recorrido  en siete horas  y la carga  un poco más de tiempo.  Como consecuencia de los nuevos competidores, los trenes llegaron a su decadencia en todo Bolivia con algún servicio de carga hacia el Pacífico.        

 

Comercio Ambulante

La venta de artículos varios a los pasajeros que emprendía el viaje a Oruro, centros mineros y La Paz, empezaba al frente de la estación.  Había panes de diversa procedencia, de Arani, de Toco, de Cliza. Había variedad de flores, los famosos nardos, los claveles y los gladiolos y rosas de diversos colores, las ilusiones, etc. El tren partía con ese cúmulo artículos.

El tren en las estaciones de:

-Quillacollo y Vinto las comerciantes ofrecían en su época, las famosas manzanas. No había mucho que comprar.

- En Parotani había mucha zanahoria, cebolla,

- En Buen Retiro (Capinota) había más variedad de verduras, zanahoria,            veteraga, lechuga, cebolla, papa dulce, duraznos, uvas, higos,  choclos

- En Coña Coña variedad de platos para el almuerzo, chupes y pectus de           chuño, papalisa, huevos pasados.

-  Tolapalca, corderos desollados,

-  Paria, diversos quesillos y choclos hervidos.

 

   Sobre el trayecto a La Paz:

-  En Chijmuni y Patacamaya había quesos tipo paceños, corderos desollados   

La exclusividad del transporte  ferroviario, originó la formación de la famosa Confederación de Ferroviarios de Bolivia, un movimiento sindical dictatorial, porque eran los únicos transportistas sin émulos que les rompa la huelga. Aparecieron líderes que impusieron su voluntad, creaban huelgas. Hubo un dirigente que llegó a la Cámara de Diputados por su función sindical. Aquella Confederación  quedó en la nada. No fue capaz de mantener vigentes los ferrocarriles con servicios superados, menos para mantener latente la actividad sindical.

 

El autor de este folleto, escribió un reportaje de prensa  que fue publicado  por EL DEBER de Santa Cruz, de 29 de octubre, de este año, en respuesta a una declaración de una autoridad ferroviaria del país. Dice así: 

 

 


TRANVÍAS.

En Bolivia existió el servicio interurbano de tranvías eléctricos  desde la primera década del siglo hasta los primeros años de la década de los años cuarenta.

 

La Paz     

En la ciudad  de La Paz, a pesar de su configuración horizontal accidentada, por las subidas y bajadas de sus calles y avenidas, existían tranvías de un solo coche-motor dentro del radio urbano.  Para servir y bajarla vía de Miraflores. La vía  entre el Cementerio General, la Estación Central,  Obrajes, con un ramal a Sopocachi alto.

Nadie va a discutir  la enorme importancia de ese servicio, sobre todo para llegar a la plaza Murillo, a donde se trepa desde la avenida Mariscal Santa Cruz por la calle Ayacucho como para pagar una penitencia. Es de lamentar, el tranvía fue suspendido definitivamente, a medida que la densidad poblacional   iba en aumento.

La aparición paulatina de los buses que transportaban con mayor rapidez se consolidó, a pesar de las calles angostas. La suspensión fue justificada en La Paz.

 

Cochabamba

los tranvías estaban ramificados para servir las necesidades del pasajero en diferentes zonas:  Entre Cochabamba, Quillacollo y Vinto. Entre Calacala y el Cementerio. Entre la estación central y la Muyurina y otra ruta exclusiva para transportar carne desde el Matadero Municipal  hasta el mercado central, sobre  la calle Jordán, entre 25 de mayo y la Av. San Martín.

No tengo mayor información para asegurar si el ferrocarril al Valle Alto y los tranvías, pertenecieron a una sola  empresa, ya que ambos servicios tenían un solo edificio, estación central, donde actualmente funciona la empresa de Luz y Fuerza Eléctrica.

 

Tranvía de Calacala

tenía un coche-motor elegante clasificado de primera clase con capacidad para 20 pasajeros, al cual estaban enganchados varios coches de diferentes categorías, abiertos con asientos frontales y dos semi -cerrados para las verduleras y floristas. El tranvía partiendo de Calacala  recorría  al centro y el  Cementerio, bajando por la actual calle Huallparrimachi, la plaza 4 de noviembre, la avenida Santa Cruz, cruzaar el río Rocha paara ingresar al Prado, para tomar la calle España hasta la Plaza 14 de Septiembre, acera Este. El tranvía  continuaba por la calle Esteban Arze, Plaza de San Antonio, hasta el Cementerio General y viceversa por la misma ruta. En la esquina Av. Aroma hubo un desvío de la vía férrea para dirigirse a la estación del FFCC a Oruro, La Paz y el resto del país.

 

El que escribe estas líneas y cien  alumnos más en los años de 1940 y 41,  gozaron las facilidades del tranvía a Calacala de mañana y tarde, cuando estudiaban en la escuela Normal Rural Ismael Montes, ubicada en el edificio EL ROSEDAL, esquina de la calle Huallparrimachi.

 

Otro tranvía cumplía la ruta de la Muyurina, partía desde donde hoy es el cuartel de la Muyurina para seguir por la avenida Aniceto Arce,. Hospital Viedma, avenida Oquendo, calle Sucre para ingresar a la Plaza 14 de Septiembre, puerta de la Catedral y seguir hasta la zona oeste de la ciudad y viceversa, con los mismos modelos de coches descritos  anteriormente.

 

El tranvía a Quillacollo

partía de la  estación central, actual edificio donde hoy funciona la Luz y Fuerza, cruzaba  el río Rocha para seguir por el costado norte de la carretera antigua para llegar a la estación Santa Rosa, de ahí seguía  a Colcapirhua, ingresaba a Quillacollo para terminar su carrera de ida en  Vinto. Continuaba con el regreso pasando por las mismas estaciones, por la misma ruta, treinta kilómetros de ida y vuelta.

Para entonces aún no existía la avenida Blanco Galindo. El coche-motor del tranvía era una especie de cajón parecido a un  container  en posición vertical, con su toma corriente sobre el techo y las ruedas por debajo, un asiento para el maquinista.  Jalaba cinco coches, una  de primera, dos de segunda y dos de tercera. Fue un tranvía interprovincial para servir el movimiento de los quillacolleños, estudiantes de educación media, universitarios, funcionarios y comerciantes que llegaban en masa a la estación a tiempo para atender sus obligaciones.

CLAUSURA DEL SERVICIO TRANVIARIO. Ni duda cabe, los tranvías fueron desgastándose,  requerían renovación por otros modernos, para aprovechar la infraestructura existente y mantener el derecho de tránsito por la calle. En última instancia se debía mantener la vía férrea a Quillacollo y Vinto, introducir modificaciones de modelo moderno como existen hoy en ciudades europeas. 

 


 

COSTUMBRES DEL PASADO.

En la  época del latifundio, sin la mecanización agrícola, fue muy interesante ver la siembra del maíz, hasta con cuarenta, más o menos yuntas de bueyes, el pegujalero que conduce la yunta y su esposa (o la hija mayor) por detrás, botaba tres semillas de maiz en cada cuarenta centímetros dentro del surco. Las labores culturales, también eran cumplidas a mano, dígase aporcar toda la extensión de 10 Ha.. Para regar aquella hacienda, los pobres pegujaleros debían bloquear con tierra el curso del río, a mano y un azadón. A veces el caudal era tan tempestuoso que limpiaba la represa dejando la hacienda sin riego. De vuelta a rellenar para intentar en otra oportunidad. En la zona de Arani contadas haciendas, no más de tres, empezaron por mecanizar la siembra del maíz, con la introducción del tractor para remover la tierra.

 

Cosecha de Maiz a mano

Las cosechas de maíz, también se efectuaban a mano   cada año en los meses de mayo y junio, creando una actividad  extra  para las personas que  vivían en los pueblos. Los  dueños de  haciendas anunciaban el comienzo de la cosecha y voluntariamente los interesados de ambos sexos  asistían. Era una noticia buena y esperada, que se difundía rápidamente como la  pólvora.

Primera  forma (fácil)

La cosecha de maiz de las calchas. Las cosechadoras, recogen una planta y retiran  la mazorca, rompen la envoltura para retirar el choclo seco y ponen a la bolsa. De ahí el dueño hace retirar los costales llenos para llevar a la troje. 

Segunda forma de cosecha (complicada).

La cosecha en los grandes latifundios se efectuaba así:

 

a)      COSECHADORES. 40 personas de ambos sexos,  venidos del pueblo, una vez elegidos por el dueño, se colocan en fila para ir adelante, codo a  codo con su vecino, andar recogiendo las mazorcas del tallo, romperlas y poner el choclo seco al costal que tiene cargado en la espalda.

b)      MAYORDOMOS para cada 8 personas delanteras, se elige un hombre con el nombre   de mayordomo para vigilar que las personas de su dependencia recojan todas las mazorcas. Por su cuenta, si ve que hay una mazorca que se hubiera quedado, (siempre queda) la recoge, la pela y pone el choclo en su costal.  

c)      BUSQUIRIS. 4 personas de ambos sexos, elegidos al azar tienen la misión de andar detrás de la primera fila para recoger las mazorcas que se hubieran quedado.

d)      CHAJMIRIS 20 Personas, de ambos sexos  y un mayordomo buscan la mazorca andando de lado a lado para rebuscar mazorcas.

e)      COSTALEROS 5 hombres son los encargados de recibir el maíz de todos los cosechadores, en costales grandes llamados presilleros.

Llenan los costales que pesan unos 100 kilos. Luego de asegurar el       costal dejan en el sitio.

Los pegujaleros carguen en la espalda hasta donde transita el camión. Algunos dueños de la nueva generación construyeron  trineos con tracción de tractor para  llevar las cargas. Fue un alivio para el pegujalero.

f)       PARTIDORES. 20 personas  generalmente jóvenes también de ambos sexos se dedicaban a buscar los choclos que aún quedan. Al final, se parten a medias con el dueño.

g)      Hay un otro personaje especializado como un ingeniero civil que abre

         las sendas paralelas dentro el maizal, para que quepan las 40

         personas de la primera fila.

h)      El dueño por su cuenta ha contratado un camión para recoger las    presillas, que serán trasladadas a sus trojes.

El dueño de la hacienda retribuirá por ese trabajo del día, con unos

40 kilos de maíz en mazorca, a cada quien por el rol que cumplió:

i)        Los cosechadores, mayordomos, costaleros y el callejonero recibían en una paga completa.

j)       Los busquiris reciben cuatro kilos menos.

k)      Los chajmiris otros cuatro menos (cálculos aproximados).

 

Al término del día, alrededor de las cinco y media de la tarde los cosechadores reciben su paga de  maíz, se ponen a la  espalda y  regresan a sus casas cansados, a dos, tres y hasta cuatro kilómetros, En la casa se sirven la cena, luego  deben acostarse temprano, para despertar a las cinco de la mañana, hora adecuada para volver al lugar de la cosecha.

 

El almuerzo de los cosechadores

Todos los cosechadores, sin distinción de rangos, tenían la necesidad de almorzar y de comer por cuenta propia. De tal manera cada uno de ellos  recibía su alimento a través de un familiar. La hacienda no daba ni agua para beber.         El almuerzo por tradición debe ser una lagua la más segura para llevar en una ollita de barro cocido fuera de la casa, es un plato consistente para trabajar. La materia prima para preparar la lagua es el maiz:

a)      harina de maíz negro  willcaparu retostado;

b)      maíz arrocillo remojado y molido a medias;

c)      harina de trigo retostado;

d)      trigo remojado y triturado a medias llamado lluspichy de trigo

 

Para una buena sopa de lagua se añaden, un pedazo de carne que puede ser, vértebras de cordero; costillas de res; charque de res o cordero,  papas, arvejas, habas verdes; o habas  secas previamente remojadas la noche anterior. Con una fritura de ají rojo molido, comino y ajo. Se adorna por encima con perejil.

 

El segundo plato es variado, puede ser cualesquiera de los que se          menciona:

a)      una merienda de papas, repollo, arroz y carne.

b)      sajta de papalisa con papas blancas.

c)      un pectu de chuño,

d)      charquecan con papas runas blancas y un huevo duro:

e)      un ají de vértebras de cerdo con cebollas verdes picadas finas,               acompañadas con papas runas, imillas; etc.

f)       Un tercer plato es oca  o mote, sin que falte una botella de refresco.

 

Un niño o una niña que están de vacaciones escolares de invierno,  hace de recadero para llevar el almuerzo  hasta la cosecha. A horas 11 se suspende el trabajo por media hora. Todo el mundo deja sus costales. Alguien de la hacienda aparenta controlar a la salida del lugar de trabajo para que nadie saque “robaditas” una o varias mazorcas de maíz ocultadas entre los senos. Todos toman asiento sobre el suelo, debajo de un toldo preparado por el joven que llevó el almuerzo.     Luego de terminar el almuerzo, todos  retornan a su trabajo y el recadero a la casa.

 

La Comida

Un solo plato colmado. Podría ser cualesquiera     de los siguientes:

a)      Columeño, un plato de  papas “runas” cubiertos de carne machacada en          batán y quesillos, con  una fritura de ají.

b)      Puede ser un locro de carne, con papas y fideos caseros.

c)      Un plato de puchero con sus papas y hojas de repollo hervidos en la       misma olla y costillitas de cordero asadas a fuego o en la sartén,     rociada por una densa crema de  arroz y su infaltable llajua y una         porción de oca o mote.

El recadero  resignado con su misión, en la tarde  regresa a la cosecha con la comida en una fuente y una botella de chicha y colgada a la espalda  Por seguridad también puede llevar en una olla. El recadero llega para la hora de la comida. A las tres de la tarde se suspende el trabajo. Todos se liberan del costal de la espalda y salen, bajo las mismas previsiones de la mañana. Toman asiento en el lugar donde el recadero  preparó la recepción y empieza la comida

 

Después de la comida viene un vaso de chicha y  otra más si la sed exige. Al término del ágape todos      retornan a su trabajo, en dos horas más la faena del día  terminará, un poco antes que el sol ingrese al cenit. 

 

Quienes cosechaban?

Los cuarenta kilos de maíz que recibe el cosechador pueden ser ganados por varios miembros de la familia, a saber:

a)      La persona que asiste a la cosecha. Trabaja todo el día chorreando  el sudor de  la frente, de  sol a sol. Podían asistir dos miembros de la misma casa.

b)      la señora en la casa (mamá o hermana)  que prepara  los alimentos del   día,   almuerzo y la comida  Debe ir al mercado para comprar la materia   prima. Carne, cebollas y demás condimentos,

c)      Los niños (recaderos) que llevan el almuerzo y la comida desde la

     casa hasta el      lugar de la cosecha y viceversa.

 

Concepto Personal de la Cosecha

La cosecha de maíz alimentaba a la gente pobre, que ganaba  por su trabajo manual. Todas ellas han quedado con la  nostalgia de  aquella actividad extinta. El que más  y el que menos, vivía con la esperanza de obtener  maíz de las cosechas,  que le servía de alimento durante el año, inclusive podían vender alguna cantidad para comprar alguna prenda de vestir. Los que no podían trabajar como cosechadores por su edad avanzada,   preparaban melcocha de  miel hervida  de caña de azúcar  con cáscaras de naranja para trocar por maíz. Un niño, un joven, o cualquier otro que se encuentre en la cosecha, podía endulzar la boca con una melcocha, a cambio de una mazorca de maíz.

 

Otras mujeres, para poder obtener el necesario maíz crearon ciertas  habilidades: horneaban  juguetes  de masa de trigo, soldaditos (chapetones), bailarines adornados con masa negra etc. para trocar por maíz. Al final del día retornaban a sus casas con sendos costales llenos de maíz cargados en burros.

 

Las gentes de los pueblos, la clase media baja en particular, acostumbradas de alimentarse con el maíz, con la Revolución de Abril perdieron su recurso de subsistencia, más que los terratenientes, gente pobre vivía, por lo menos con un plato de lagua, mote, tostado,  pito,  tojorí,  pjiri,  tamal,  pan, etc. un 50% de la canasta familiar. Se privaron de ese medio de vida, dejaron de tener el valioso recurso de subsistencia anual.        

Con la revolución, aparentemente los campesinos fueron los grandes y los únicos  ganadores. Sin embargo las haciendas en poder del campesino dejaron de producir  en la proporción que recibían los dueños originales. ¿Las razones?

     a)      Minifundio, los campesinos se distribuyeron  las tierras

a)                Falta de asistencia técnica del gobierno

En vez de mejorar el cultivo, resultó un colapso general. Después de la Revolución de Abril, Cochabamba el primer productor de cereales en Bolivia  perdió su lugar.

 

Cambio Social.

De una dependencia total  del patrón, con los vaivenes de la política  los campesinos se vieron libres de asistir al trabajo agrícola gratuito diario. No hubo más turnos de servicio gratuito en las casas de los patrones.   Las mujeres dejaron de hacer muco (muquear). Los niños empezaron a asistir en masa  a la escuela. Los padres de familia   tomaron la iniciativa de construir locales escolares en los predios del patrón, por evitar que sus hijos sean analfabetos igual que ellos y  caminen distancias largas para llegar a la escuela urbana.

Las tierras conocidas como pegujales en poder del campesino pasaron a ser  propiedad de ellos, incluyendo la nueva porción incautada del dueño.

Las haciendas desaparecieron, los patrones, llamados terratenientes, se vieron privados de llegar a sus respectivas  haciendas. No hubo más cosecha de maíz, porque el campesino nuevo dueño de la tierra  no fue capaz de efectuar un cultivo extensivo. Apareció el minifundio, el campesino  flamante dueño de la tierra que trabaja” (slogan político), no pudo cultivar para cosechar en la misma proporción que hacía el patrón.

Recuerdo de un pasaje bastante triste que me sorprendió  cerca del cementerio de Arani, donde mucha gente del pueblo y de las áreas rurales, concentradas, cumplían faenas voluntarias para embellecer. Yo visitaba ese lugar  en mi condición de Diputado Nacional. Como fue mi costumbre, se me ocurrió acercarme a un campesino amigo que estaba almorzando. Me dijo: “Señor Tárdio, tengo mucho gusto de verte”. De inmediato me llamó la atención el  plato de mote que tenía  para su almuerzo, era el amarillo cubano de Santa Cruz,  duro como la piedra, que se usa triturado para la avicultura  “Así comemos ahora en el campo, señor Tardio”. Traté de conformarle. No producían suficiente maíz, ni siquiera para su consumo personal.

Qué momentos aquellos que no volverán!. El mote de maíz negro de cola roja reventados como la rosa, acompañados por quesillos frescos  hechos en casa. Ese gusto se alejó bastante del paladar campesino. Tampoco existe  el negro  de cola blanca para tostado; el  amarillo, el blanco  puro, el blanco con rojo, o con jaspes azules etc.

OJO No todo es el descuido del campesino. Bolivia desde la Revolución de Abril  se ha vuelto carente de lluvias, por la acentuada tala de árboles sin substitución por nuevas plantas. No hay sistemas de riego, tampoco existen reservorios de agua para las captaciones.

 

Cava de Papas

Antes del movimiento político de abril de 1952 también había latifundios  dedicados al cultivo de tubérculos, en las llamadas estancias ubicadas por encima de los 3.000 M de altura. Como un ejemplo podría citar las famosas trece haciendas de Vacas, sobre los tres mil metros de altura, pertenecientes a la Honorable Alcaldía municipal de Cochabamba. Esas haciendas productoras de tubérculos estaban ubicadas en diferentes partes llamados   Parco Cocha, Acero Cocha, Muyoc Chipa, Cañadas, Juntutuyo, Yanatama, Challhua Mayu, Paredones, Piscomayu. La Alcaldía de referencia me parece recordar,  concedía en su basta pública cada cinco años. Dos familias,  Marcial Prado e hijos y Julio Humérez e hijos se disputaban los remates. De año en año, había cosecha de tubérculos, papas y ocas.

La labor de cultivo se hacía a mano por el pegujalero, gratis como retribución de la parcela que usufructúa . Hubo una  ignorancia de la mecanización agrícola y el empleo de abonos químicos, insecticidas y otras técnicas. Los hombres de los pueblos cercanos asistían a las haciendas para emplearse como cavadores (cosechadores) de la patata. A diferencia de las cosechas de maíz, en la de  patatas los hombres debían abandonar la casa por una semana, de lunes a sábado, dormir en la comarca donde se haya cosecha de tubérculos.

 

 Enrolado ya en alguna hacienda, el temporero empezaba a cavar en la mañana  por todo el día y los siguientes. Al término de la tarde  recibía una  retribución en el producto cosechado por su trabajo del día. En seis días de puro cavar, ganaba unos 200 kgs, aproximadamente. En la cava de papas la alimentación del día era el cocaví, bocado frío, a base de papas preparado la noche anterior por el mismo interesado.  Pasar la noche, también era de mucha resignación. Dormir en el suelo sobre  algunos costales de lana, sin sábanas ni almohada, cubierto por su poncho y  una cobija de lana que usualmente lleva de su casa. Por suerte  no había pulgas ni otros insectos por el clima frío de las estancias.

 

Como es de suponer, esa labor fue un trabajo pesado, monótono, de estar todo el día agachado, golpear el surco con la picota, levantar las papas, con una o ambas manos,  procurando recoger inclusive las menudas que se utilizan para hacer  chuño. Para alguien, de un pueblo que no tiene un empleo con renta fija, la patata acumulada en las cosechas con el sudor de la frente  le favorecía para subsistir varios meses.

Tan luego se hubiera terminado la cava de papas, el temporero debe retornar a casa, tres, cuatro, cinco o más kilómetros. Para tal efecto, él se ve en la necesidad de arrendar  burros para llevar las cargas  que hubiera ganado. Cuando retorna al dulce hogar con su botín alimenticio, la alegría es general, de la esposa y de los hijos. Todos daban gracias a Dios, tenemos patata para vivir. Alguien debe devolver los burros al lugar de origen. No todo era fácil. A veces, los mismos dueños acompañaban para regresar con los burros.

 

OTRAS COSTUMBRES EXTINTAS

 

El Corte del pelo.

En los pueblos de Cochabamba se practicaba el corte de pelo de los niños de la primera infancia, se entiende que debía ser el primer corte. Para este fin los padres organizaban la reunión social, con la asistencia de  los invitados y los padrinos. Este señor, ha de ser alguien que tenga influencia política, social o económica, él asistirá  con su esposa, ambos emperifollados  para mostrar su opulencia. Para que la fiesta  sea conocida por el pueblo, no se descuidarán de contratar una orquesta, prepararán la comida que debe ser de fiesta, picantes de pollos, conejos, lenguas de res, acompañados de papas “runas o imillas”, los pjutis de chuño  y suficiente chicha. No sería raro que  hubieran elaborado  en casa.

 

El día del acto, en horas de la tarde, junto con la “sajra hora”, los invitados ya están presentes, todos preparados para intervenir en el corte del pelo. Lo más característico del acto era el obsequio de dinero al paciente niño.  El padrino toma la tijera y empieza con el corte de un mechón de pelo. Se producen los aplausos. Continúa la madrina. Siguen los invitados de uno en uno sin olvidarse del regalo. Cuando todos intervinieron, el peluquero termina de rapar el cabello. Los padrinos colocan una cinta blanca en la cabeza. Acto seguido los padres invitan la comida, acompañado por sendos vasos de chicha, previo un brindis. Luego empieza la fiesta que se traduce en cuecas y más cuecas hasta lustrar el piso. Desde entonces los padres y los padrinos se dicen compadre o comadre .


LOS CARNAVALES.

Hasta la década de los años cincuenta los carnavales en Cochabamba se festejaban desde un domingo hasta el otro domingo inclusive, con una serie de actos públicos para festejar el DIOS MOMO, de día y de noche, que contribuía al regocijo general. Fue una costumbre traída por los españoles.  La fiesta estaba esparcida en todo el país, en sus capitales de departamento, provincias y áreas rurales con la participación de los campesinos. En todo Bolivia las escuelas gozaban de una semana de Vacación. Todo el mundo sin distinción de clases sociales estaba adherido a los jolgorio carnavalero.

Para Bolivia el Carnaval tiene un ingrato recuerdo, durante el jolgorio  perdió su costa marina de 500 kilómetros con sus puertos de Antofagasta, Mejillones y Tocopilla hasta la desembocadura del río Loa, el 14 de febrero de 1879. Ese día el Ejército de Chile  se apoderó de Antofagasta sin ninguna oposición, sin haber disparado un solo tiro. Después de transcurridos treinta y nueve días, el mismo ejército se apoderó de Calama el 23 de marzo, esta vez, venciendo la resistencia de cinco valerosos vecinos del lugar, sobre el puente de Topater, entre ellos los señores  Eduardo Abaroa, don Ladislao Cabrera, Desde entonces se recuerda: “Que se rinda su abuela, carajo. En el acto fueron acribillados por el poderoso Ejército de Chile.  

El Presidente de Bolivia Hilarión Daza recibió la noticia a través de un  chasqui que llevó la noticia en nueve días  con la desgraciada  noticia. Para entonces no había el teléfono.

 

Carnaval en Arani.

Me parece que los araneños se alegraban más que en los otros pueblos del Valle Alto, empleaban toda la semana, de domingo a domingo.

El jolgorio empezaba con la aparición del HERALDO, un personaje del pueblo, don Emeterio, un vecino vestido, tipo gaucho, con botas, sombrero grande, adornado de serpentinas y un rebenque en la mano. Salía montado sobre una mula, recorría la plaza y las calles anunciando el arribo del Carnaval. En un pueblo donde no había diversiones programadas, la gente gozaba con aquel mensajero portador de la alegría, simultáneamente el negocio para las chicheras estaba empezando.

 

El primer domingo de Carnaval era  la entrada de grupos de  jóvenes, a pie con los brazos entrelazados,  otros sobre camiones, acompañando a la  reina  A partir de ese día hasta el siguiente domingo  duraba el  carnaval.

 

El martes era apoteósico con la participación de comparsas, parejas de hombres y mujeres por grupos  Las cholitas de pollera hasta las rodillas  vestidas con toda elegancia, atractivas, adornadas de serpentinas y  misturas, tomadas del brazo de su pareja. No era casual que el hombre supiera tocar   el acordeón, o la concertina, otros con la guitarra,  el charango para tener su música  propia. Otras comparsas iban acompañadas por banda de músicos de viento, un bombo y su tambor,  fue la alegría general, con los versos típicos del carnaval, inconfundibles.

En síntesis era un ir y venir de las comparsas  por las principales calles, alegres, cantando versos  maliciosos,  piropos, celos en castellano o en quechua,  dependiendo de las circunstancias, sin descuidarse de dar una vuelta por la plaza principal, subir al kiosko para bailar una cueca frente a la mirada curiosa de simpatizantes que permanecían  por divertirse, aunque sea mirando

 

Ejemplos de algunos versos:

 

 

Esas tus pestañas        Estos carnavales,                Pjauaycamuy pili

Alfileres son                 Quien inventaría,                  Kochaypi hauytjanqui,

con que me punzaste      La loca María                    Tarde o temprano

En el corazón                 En su chichería                   Maquiypi huacanqui                                                                                   

Carnaval carajo--                   Cada gallo canta          Yachar cori llasay

dicen que te vas--                 En su muladar               Pihuan cascayquita quita

por qué no te quedas--         pero este gallito            Cuchur pariscay qui

siete días más.                     En cualquier lugar        melgarejoyquita                  

T r a d u c c i ó n

Vuélate  pato acá-- en mi lago vas a nadar---

tarde o temprano-- en mis manos vas a llorar..

 

Está en que sepa yo-- que estas con alguien

Te lo voy a cortar---     tu melgarejo.

 

No todo era cantar y caminar por las calles, también ingresaban a las casas de expendio de chicha para refrescar la garganta, “al que canta y al que baila, se le seca la garganta”  En algunas casas, la dueña acomodada, económicamente solvente  invitaba a las comparsas   una ronda de chicha “el huarapu” sin costo alguno.

 

En cualesquiera de los dos casos surgía el  siguiente verso:

Quechua                   Traducción

Taquerkapusunchaj             Le vamos a cantar

Tusurcapusunchaj                Le vamos a bailar

Sumaj akjanmanta                De su rica chicha

Juntjarkapusunchaj.             Le vamos a pagar

 

No quiero olvidar, o pasar por alto, aquella costumbre de la niñez, un grupo hasta de diez  niños iban por la media calle junto a las comparsas gritando chauchita... Chauchita...Chauchita...!. Uno de los hombres de la comparsa, o todos ellos por turno, debían soltar  al aire algunas monedas para mostrar su opulencia. Los niños atraidos por el mísero dinero se amontonaban para recoger los centavos.

 

El miércoles de ceniza, el día empieza con aire de recato religioso con una misa, a la cual debieran asistir los católicos. El  presbítero luego de exponer su homilía, concentra a los feligreses para ponerles un sello de ceniza en la frente, expresando, “De tierra eres en tierra te convertirás”.  En la tarde olvidándose de las recomendaciones del señor cura, empiezan las comparsas, con una música propia del día, inconfundible. Ejemplo.

Señoray aycha casera                            Yana sara cotonmanta

aychitata venderiguay                    Kellu sara pjaltan manta

Ckallitun manta cuchuspa              Tapuriy hermanayquita      

pierni tanhuan yapariguay             Faltanichus  patanmanta

 

Carnaval de Cochabamba.

En esta ciudad, en años ha el jolgorio empezaba el viernes en horas de la noche con el ingreso a la ciudad de comparsas de  jóvenes disfrazados, organizadas por la Federación Universitaria Local. En un sitio expectable, por ejemplo, el balcón del Club Social, esquina de la plaza 14 de Septiembre, por costumbre el rey de la fiesta, un universitario leía un  BANDO DE BUEN HUMOR, una composición literaria,  redactada con gran chispa para hacer reír. Realmente los espectadores se reían a carcajadas por la alusión de las autoridades, personalidades  más conocidas, el alcalde, el prefecto, el jefe de la policía, algún ciudadano típico como el Ocmillo, en su época, todos ellos conocidos por moros y cristianos.

 

Bailes de máscaras. Durante los  días, lunes y martes, la juventud festejaba  recorriendo  las calles con jarras de agua  para mojar  a cuantas jóvenes sorprendían en su recorrido. También era costumbre emplear el agua en cáscaras de huevo tapadas con trapos engomados (eran peligrosos), globos y chisguetes de goma con su bitoque.         

La mejor fiesta carnavalera se realizaba durante las noches.

Los bailes nocturnos  de máscaras del domingo, lunes, martes y sábado, fueron espectaculares. Jóvenes ataviados con un disfraz negro y un antifaz, asistían  a las salas de baile, a partir de las 23 horas. El Teatro Achá fue el salón más popular, con ingreso pagado, donde las parejas  bailaban sin conocerse. Era una masa humana que se movía en el mismo sitio, al son de la música típica de Carnaval tratando de descubrir la pareja. La orquesta tocaba la música carnavalera muy variada, taquiraris, Guapurú, Cunumicita. Viva Santa Cruz. No faltaron las músicas mexicanas, el Rancho Grande, Luna Lunera, Ahora Seremos Felices, Ay Jalisco no te Rajes, la Huacachina, la Vaca Lechera, es decir, la música que provocaba movimiento desesperado. El Tango ni en chiste. 

 

El Pepino

El carnaval no era tal, si en medio no estuviera presente el pepino disfrazado con un mameluco de vivos colores, cubierto de pies a cabeza, ni quien sospeche de quien se trataba, un ser fresco y atrevido, con un matasuegra en la mano, se introducía sin oposición en los  sitios donde hubiera  la fiesta carnavalera. Nadie consideraba delito ni intromisión del famoso pepino. Sin esas cualidades sencillamente no era pepino. Se acercaba a una señorita, lo mismo que a una cholita, trataba de abrazarla, besarla, a veces recibían  sendos reveses por castigar su  osadía.

 

Los bailes de carnaval con entradas pagadas, también  se efectuaban en el Hotel Bolívar, el Cortijo, Hotel Cochabamba, ni qué decir de algunas chicherías de Kasapata sobre la  calle Esteban Arze, desde la Plaza de Antonio hasta del ex-cruce del FFCC,  con sus respectivos bares y  sendas orquestas típicas de piano,  batería y el saxo, con gran consumo de la cerveza Taquiña, la Nacional y la chicha clizeña o Punateña, etc.

El CLUB SOCIAL  Esta organización social de Cochabamba también organizaba para sus socios el jolgorio carnavalero. El salón principal del segundo piso se llenaba de parejas, con el peligro de hundir por el ritmo de la música y el peso de la cantidad de parejas. Además de los bailes, los asistentes  podían cenar platos sofisticados por la época en un salón especialmente preparado

BAILE DE GALA. El sábado a las 23 horas se efectuaba el baile hasta la madrugada del domingo, al que asistía la alta sociedad cochabambina, lindas mujeres fulgurantes, ataviadas con trajes de gala, hombres y mujeres, elegantes hasta la exageración, por fomentar la  vanidad y la pretensión de cazar novios y viceversa.

BAILES  INFANTILES.        A partir de las dos de la tarde del día domingo empezaba el baile infantil, con la asistencia de  hijos de los  socios, posiblemente otros niños más invitados excepcionalmente. 

BAILES NOCTURNOS. El Club Social, por la amplitud de su local daba la oportunidad de bailar disfrazados y con antifaces, en las mismas condiciones que otros bailes populares mencionados en líneas precedentes. Los días lunes, martes y sábado se efectuaba los bailes de máscaras, exclusivamente para sus socios. Asistían   esposos, novios, solteros de ambos sexos  con seguridad de no encontrar gente ajena, que no haya sido debidamente identificada. Sin embargo, una vez “los toros en el ruedo”, sueltos,  podían producirse   confusiones en el momento de bailar con una u otra pareja, él casado y ella soltera o viceversa. Cuidado con los piropos y los toqueteos, podía ser el esposo, la hermana o la prima o viceversa sin haberse percatado.

 

El Directorio preparaba los bailes, acompañado por una orquesta que sabía alegrar ejecutando la música de la temporada, combinada de piano, saxo, batería, violines y un violonchelo, este último ejecutado por  don Pablo Parra y el saxo por don Pedro Camacho, ambos muy conocidos de Arani.

Increíble, pero cierto. Los bailes empezaban a partir de Hrs. 22.oo, con un entusiasmo desenfrenado al son de la música nacional. Los bailes terminaban en la madrugada del día siguiente; de ahí los bailarines (las ex -máscaras y los civiles) muchos de ellos con sus nuevas parejas  acudían al mercado central para servirse el api con empanadas  salidas de la sartén, rociadas con azúcar flor; habían platos rápidos, la ranga, chorizos, fricases.

El carnaval con sus bailes de gala y de disfraces se ha  extinguido sin rastro.  Continúa la entrada infantil y el corso de corsos durante todo el día sábado  de tentación de Hrs. 9.oo hasta que un manto negro cubra el sol.

 

Noviembre – Todo Santos

Con este título quiero relatar algunos acontecimientos que se sucedían, desde el primero hasta el treinta de noviembre de cada año. El día Primero es la fiesta de Todos los Santos, de todos los seres que vivimos. El 2 día de ese mes es la conmemoración hacia los Difuntos.

Dicho esto veamos lo que se hacía durante ese mes desde tiempos remotos hasta los primeros años de los cincuenta.  

Fue el mes de regocijo general, todas las gentes recibían el mes con la elaboración de panes caseros hechos por sus propias manos, de diferente sabor, empanadas, panes puros, bizcochos, integrales, bizcochuelos, tocinillos, frutaseca, (harina de maíz blanco). Para cumplir con ese anhelo, las gentes compran pequeñas porciones de la materia prima abundante, trigo o harina de trigo,  maíz o harina de maíz blanco, en las ferias de Arani, Punata, Cliza, Quillacollo, etc.

 

Con la harina se dedicaban a preparar los panes. Para cocer los panes los interesados buscaban hornos de la vecindad. En fin, se daban mañas para satisfacer el deseo de preparar su propio pan que le durará bastantes días. Fue un deber de vanidad, enviar a sus parientes  y sus amistades más íntimas una colección de panes. En esa misma forma reciben la retribución

 


Panes para el día de difuntos

Increíble pero cierto! En los pueblos y comarcas, más que en las ciudades, el día dos  de noviembre se honraba y se gastaba dinero, para saludar a los difuntos  inhumados durante el año transcurrido. En efecto, el esposo o la esposa, viudos, o los hijos huérfanos de padre y madre, se ven obligados de organizar la recepción en sus casas para recordar al ser querido.

Con ese motivo, en la casa preparan el típico altar, con velas, velos negros, flores, guirnaldas, una cruz en la pared y una mesa pequeña central, donde se coloca un plato con la comida que más le gustaba al difunto, rodeada de panes y juguetes de panes. Encima de esa mesa, junto al techo, estaba colgado un cóndor de pan, con un espino de algarrobo en la huata para bajar en defensa, contra quienes osaren levantar el agasajo.

 

Con anticipación, los deudos deben preparar buena cantidad de variados panes,  sin que falte juguetes pequeños, los urpus, niños, niñas soldaditos,  pajaritos,  etc., elaborados de masa de trigo, adornados con masa de otro color. Como se ve la preparación de esos componentes fue todo un acontecimiento, empleo de  días y dinero. Actualmente el comercio vende todo lo requerido para esa celebración. 

 

Mucha gente elaboraba chicha para invitar. El día 1 de noviembre, tan luego termina  la tarde, empieza la visita de los fieles, sin límite de edad ni sexo y grupos de niños. Ingresan al altar por turno. Se hincan para rezar tres Padres Nuestros, tres Ave Marías y su ofertorio imprescindible. Luego, toman asiento para esperar la atención de los deudos, que  consiste en un surtido de panes, una empanada, un bizcocho y un tocinillo; después, se les invita un  vaso de chicha. Luego los visitantes  se paran y se van.

Buenas noches, buenas noches.

 

Luego ingresan otros grupos por turno. También los niños, en grupos de cinco o más, entonan canciones alusivas a la fecha, como aquella:        

Alabado santísimo---

Sacramento del altar---

Y la Virgen concebida---

sin pecado original.  Siguen los versos.

 

         Para los niños la retribución es diferente, consiste en juguetes hechos de masa con diversas formas, pájaros, soldados, niños, niñas, etc. Luego el líder que conduce el grupo hace rezar un Padre Nuestro y el  ofertorio en homenaje al difunto. Se retiran a un lado para recibir el regalo para repartirse. Los niños contentos abandonan la casa sin olvidarse del talego que tienen acumulado de tantas visitas.

         Esta costumbre cumplí  con creces  en ocasión de conmemorar la muerte de mi madre doña María Maida Cano, el 1º de noviembre de 1983.

 

Día de Difuntos.

Esta costumbre es más de gente de las áreas rurales. El día 2 de noviembre, los deudos toman un sitio en las vecindades del cementerio, lugar destinado para este fin, organizan un simple altar, una mesa de tamaño medio con un crucifijo, junto con el nombre del difunto, adornado de flores, velas. Los deudos permanecen toda la tarde, esperan a sus amigos que rezarán como hicieron la noche anterior. En retribución invitan  un vaso de chicha. Los más fanáticos, preparan chicha de maíz morado, considerado muy elegante. Así termina Todo Santos.       

 

Baile de Todo Santos

Nuestros antepasados se divertían por mantener la costumbre. Grupos de jóvenes, organizaban por turno bailes públicos durante los cuatro domingos del mes de noviembre que termina en San Andrés. Se trataba de gente respetuosa, educada, sin incurrir en actos reñidos contra la moral. Bailaban cuecas, bailes, pasacalles  inclusive abrazados en parejas. Los conjuntos eran hasta de diez parejas de hombres y mujeres, ellas   atractivas, de polleras y  blusas de colores vivos con el famoso corpiño,  para contornear el pecho.

 

Los  jóvenes bien  trajeados de corbata y zapatos lustrados, para organizar la tarde de campo, comprar la bebida usualmente la chicha, contratar la orquesta, debían acotarse por igual. Elegían un lugar en las campiñas (en los contornos de la población),  donde haya arboleda de sauces, suelos cubiertos de grama. Los días domingo desde las dos de la tarde empezaba la reunión, adornar los contornos, instalar la orquesta y a bailar la cueca, el baile y la música propia de Todo Santos, etc., hasta que la manta negra cubra el sol. Los contornos están ocupados por gente curiosa que asiste para deleitarse.

 

Columpios.

Los columpios también eran organizados por los jóvenes, usualmente de las áreas rurales. La fiesta consistía en la participación de grupos afines de mujeres y hombres solteros, todos ellos trajeados con ropa nueva, de lindos colores para la mujer. Todos los participantes se acotaban  dinero para comprar la bebida y contratar  orquesta. Armaban el columpio con sogas resistentes prendidas de dos postes. Cuando se inicia la fiesta, una de ellas sube al  columpio y canta sus coplas de la temporada. El turno sigue con otras. Fuera del columpio se baila y se canta tonadas  de la temporada. El columpio  se organiza  los cuatro domingos hasta el dia de San Andrés.

Es usual que las parejas canten   versos propios del mes,

 

Todo santus manta, ay Palomita

San Andresman quilla   por voz viditay

Jamuy maquisnyman, ay palomitay

Sonkoita  suanki, por voz viditay

 

La Navidad

Fue otro acontecimiento familiar de gratos recuerdos, no por los juguetes similares a los que se acostumbra hoy.  Esa dádiva fue enteramente. En los pueblos no ocurrían tales obsequios, ni para los niños de familias pudietes. La costumbre principal fue esperar la llegada del Niño Jesús. Con ese motivo, todos los católicos, de  las clases medias y campesinas se preocupaban con anticipación de  preparar almácigos de maíz y de trigo en latas vacías, platos  y esperar que germinen para adornar el altar. El 24 diciembre, los altares estaban preparados con el niño Jesús por delante, A los extremos ponían  ramas de sauce real comprados. Durante la víspera de la Navidad, antes de la Misa de Gallo.

Los niños  recorrían de visita por la vecindad, con instrumentos musicales rústicos hechos de hojalata, jilguerillos, sonajeras y triángulos,  para entonar loas al niño Jesús. Después ellos recibían regalos. Fuera de esta manifestación de alegría, la familia por su parte preparaba la levadura de masa, para hacer  empanaditas fritas al día siguiente muy de mañana  con queso o gigote de carne en su interior y buñuelos suaves. Ambas masitas fueron el regalo de Navidad para los niños. Ningún niño de los  pueblos conocía a los viejos pascueros, llamados Papa Noel. Las mamás, en el  desayuno, servían  una infusión de canela, o alguna hierba aromática como el toronjil o el cedrón o una taza de leche, con un atractivo plato lleno de empanaditas y buñuelos, recién fritos en aceite, rociados con azúcar y miel de caña.

Esa mañana de la Navidad, desde muy temprano, las imágenes del Niño Jesús, en sus respectivos fanales de vidrio eran llevados al templo, acompañado por las amistades llevando  tallos de maíz y sus choclos, al compás de una música de la fecha, con  instrumentos de viento,  inconfundible. Fue un ingreso de dinero para el párroco  que celebraba la misa, con la asistencia de tantos NIÑO JESÚS que debían pagar  su derecho de admisión al templo. El sacristán controlaba el recibo a cada uno en la puerta del templo. Estoy refiriéndome a la década de los años cuarenta, cincuenta o anteriores.  Años después se dejó de ver   los tallos de maíz, debido al cambio de clima húmedo por otro seco. En la práctica, los agricultores  recién estaban sembrando por la ausencia de las lluvias que privó de la siembra en octubre.  

 

EXTREMAUNCIÓN. 

De acuerdo con el diccionario, la Extremaunción ¨es uno de los siete sacramentos que se administra a los enfermos en peligro de muerte¨. La iglesia tenía establecido el servicio imprescindible de la Extremaunción, a quienes se encontraban en las últimas instancias de la vida, con el inminente riesgo de morir. Los familiares, al cuidado de la persona enferma, recurrían al párroco del lugar para que conceda  la extremaunción. Para cumplir ese requisito, el  representante de Dios en la tierra debía asistir a la casa del enfermo, con el cumplimiento  de los requisitos eclesiásticos, no importa que la enfermedad sea la más contagiosa.

El párroco salía del templo  con el indumento católico   que usa para celebrar la misa, un  cáliz en la mano  aislado por un paño blanco. Por delante iba alguien de la familia del enfermo con una vela; el sacristán con su traje del templo y un cajón con la Santa Biblia en la espalda y la mano derecha hacía vibrar una campanilla, Chelín...chelín...chelín.

Las gentes que moran en el trayecto por donde pasaaba la Comitiva presidida por el párroco, salían a sus puertas, curiosas por saber de quien se trataba. Ay, don julano está pues muy enfermo!. Dicen que se está muriendo pues!.  La familia está muy afligida, da la bienvenida a la Comitiva eclesiástica, le brinda unas flores deshojadas, como signo de agradecimiento,  con la esperanza de la pronta recuperación del enfermo. Si éste aún estuviera en su sana para confesarse, lo hará en completa reserva, se confiesa. Para recibir la Santa Ostia, el enfermo debe repetir lo que dice el párroco:    Señor mío, Dios mío, yo no soy digno de que entres en mi pobre morada, pero una palabra Tuya bastará para sanarme. El párroco le concede la bendición. Si el enfermo estuviera bastante delicado, en coma, impedido de expresar sus pecados, el párroco  cumplía la misión de rezar una oración y concederle el óleo consagrado.  Cumplida la misión la comitiva regresa con la misma letanía,  Chelin.. Chelin.. Chelín, el vibrar de una campanilla pequeña.